¿Algún otro conjunto dominó su época como lo hizo el Brasil de México 1970, con sus astros Pelé , Jairzinho, Gérson, Tostao, Rivelino y Carlos Alberto?
Se podría pensar en la selección brasileña de 1958, que ganó en Suecia con Garrincha , Didi y Djalma Santos. O bien en la de Hungría de Puskas de los años 50. A priori, no parecen ser tan completas como la de Brasil en el 70.
Aunque parezca ayer para algunos, ya pasaron 32 años de aquel instante en que entró en los anales de la historia al ganar por tercera vez la copa Jules Rimet.
Ese equipo que goleó a Italia, 4 a 1, en el estadio Azteca de Ciudad de México, en junio del 70, sigue vigente en la mente de sus seguidores en todo el planeta.
Y sigue siendo noticia. La semana pasada, la camiseta que usó Pelé esa vez, fue vendida en Inglaterra en un precio que se constituyó en récord.
Muy equilibrado
Era una formación equilibrada, que evolucionaba bajo la dirección de un Pelé que algunos pensaban se encontraba en su fase de declive. El Brasil del 70 campeonizó, pese a críticas pesadas.
También se dijo, con mucha ligereza, que la defensa no estaba a la altura de los otros departamentos de esta formación.
En efecto, era menos brillante que un mediocampo extraordinario y un ataque irresistible, pero se trataba de la mejor defensa presentada por Brasil desde 1958, pues, si bien a veces se doblegaba, nunca sucumbió ante nada.
El más criticado era Félix, a quien acusaban de ser "demasiado frágil para jugar contra los europeos, inseguro en balones altos e incapaz de jugar con guantes".
Los periódicos escribieron constantemente que "tenemos un equipo, pero no un guardameta"¥.
El antiguo portero rememoró en FIFA Magazine que "las críticas me dolían, pero no lo demostraba". Félix confesó que tuvo mucha presión esa vez y hasta tuvo que usar guantes en forma deliberada, en la final con los italianos.
El recuerdo también vuelve porque, tres meses antes del Mundial mexicano, el jerarca Jo"o Havelange reemplazó a Jo"o Saldanha por Mario Lobo Zagallo, una figura más diplomática.
"Zagallo modificó la formación del equipo. Quería tres atacantes y afortunadamente me incluyó", recordó el bigotudo Rivelino, quien era un mero sustituto de Saldanha y hoy continúa jugando mejengas con veteranos.
No quedaba más que adaptarse a la alturaÖy que ganar el Mundial. "Entrenamos más de tres meses en Río, antes de viajar a México, con dos sesiones diarias. En la mañana, hacíamos preparación física y resistencia, y en la tarde practicábamos con el balón", expuso Gérson, una de las cabezas de aquel equipazo.
La presión ejercida por los jugadores luego del fracaso del 66 en Inglaterra, donde Jo"o Havelange era el jefe de la delegación, fue muy fuerte.
Pero la voluntad de llevarse un Mundial, que permitiría apoderarse en forma definitiva de la Copa Jules Rimet, era fuerte.
Algunos jugadores como Félix, Brito, Carlos Alberto, Gerson, Tostao y Pelé sabían que, por diversas razones, se disputaban en 1970 su última Copa. Y ninguno de ellos dejó pasar la ocasión de salir por la puerta grande.
Brasil evolucionaba con un sistema de juego 4-4-2, pero solo Jairzinho se quedaba verdaderamente en la punta o en el eje, mientras los otros atacantes organizaban un gran torbellino.
Lo increíble es que la extraordinaria plantilla, que impuso un futbol delirante jamás visto para satisfacer al mundo del futbol, está presente aún después de más de tres décadas.
Fuentes: France Football (Francia), Guerin Sportivo (Italia), El Gráfico (Argentina), PLACAR ( Brasil) FIFA Magazine, y agencias de noticias.