Heredia . Lo de ayer fue apenas un respiro. Faltan todavía muchos detalles por corregir, como para levantar los brazos en señal de victoria.
Y así lo entendió el técnico florense Odir Jacques, quien rescató el valor de los tres puntos, pero apuntó con voz grave que no es saludable la facilidad con que le anotan al Herediano.
Y es que Carmelita no le puso las cosas fáciles a los florenses. Los de la barriada son un equipo luchador; de eso no hay duda.
Los muchachos de Ulrich Kowalczyk se plantaron en la gramilla del Rosabal Cordero en busca de un resultado favorable para volver a su casa con ganancias.
Pero el olfato goleador de Whayne Wilson les tenía reservado otro destino.
El número 9 de los florenses regresó esta campaña a Herediano para confirmar que ha madurado, y así lo reflejó en la red.
A los 12 minutos, un centro de Óscar Salas que llegó desde el sector izquierdo alcanzó a Whayne, quien cerró de cabeza para el 1 a 0 de los locales.
Sin dar espacio para mucho festejo, la paridad no tardó en llegar. El choque del defensor Rónald González con Javier Gutiérrez en el área herediana, provocó un tiro libre que a la postre se convertiría en gol.
Michael Umaña fue el encargado de darle vida a la pizarra carmela, pese al intento de Rodrigo Cordero de sacar el balón cuando ya cruzaba la cabaña del arquero Hermidio Barrantes al minuto 20.
Carmelita no cedía espacios y Herediano seguía encaminado a aumentar la cuenta, motivado por el futbol pícaro de Wilson.
Fue precisamente Whayne quien a los 35 minutos envió a la red el servicio de Marcos Hernández y sacudió nuevamente al arquero Thomas Alder para poner las cosas 2 a 1.
Infortunio
Los carmelos no cedían en la batalla, cuando una inexplicable jugada de Gustavo Alvarado perforó su propia portería.
Al 39, en un "perfecto" tiro libre, Alvarado anidó el balón en el marco de Alder y puso un gol más a favor de los de casa.
Sin bajar la cabeza y contra la insistencia herediana de llegar a más, Javier Gutiérrez recuperó un balón en el área herediana y Marcelo Bruno, con la complicidad de la zaga, marcó el segundo y cerró el primer tiempo con un 3 a 2 que aún permitía soñar.
El cronómetro apenas comenzaba a registrar los primeros minutos del segundo tiempo, cuando Gílberth Solano cerró con frialdad la jugada que creó el "motorcito" herediano, Marcos Hernández, y decretó el definitivo 4 a 2.
Lo de ayer fue apenas un respiro para los florenses.