Heredia. Los guerreros de Pérez Zeledón escribieron anoche una página histórica, al arrancarle a Herediano, en su propio reducto, el derecho de asistir a la final del Torneo de Apertura.
Cuando sus posibilidades eran mínimas, puesto que habían llegado al juego de visita con el marcador global en contra (0 a 1 en el primer choque), los pupilos del colombiano Carlos Restrepo fueron capaces de interpretar un auténtico derroche de futbol y de hombría con sudor y amor; con fe inquebrantable y también con sapiencia.
Suele suceder que el equipo que, en teoría, está casi fuera de posibilidades, se empina y revalida sus acciones futbolísticas, como ni más ni menos ocurrió anoche en el Rosabal Cordero.
Vamos al partido. Pérez Zeledón asumió la iniciativa desde el principio. Los hombres de Restrepo se ocuparon de plantear sus ataques, al tiempo que ejercieron un pressing intenso en el mediocampo, con la misión de cortar los circuitos entre los dos Cristian (Oviedo y Badilla) y aislar a Jafet Soto, por definición, el "arquitecto" del Herediano.
Dos intervenciones decisivas del arquero Álvaro Mesén, en los minutos 15 y 44, evidenciaron que las municiones del primer período estuvieron en los fusiles de los visitantes.
Casta del sur
Ante un Herediano que parecía conforme con el empate a cero goles, que le daba la clasificación, el plantel de Restrepo se fue adelante en pos de una victoria que significaba la vida.
Pablo Nassar envió un disparo largo; Ricardo Steer sirvió de bloqueo al despeje defensivo y el rebote lo tomó Ever Alfaro. Trallazo y ventaja. 0 a 1.
Tiempo de sobrevida
Esto obligó al recurso de los tiempos extra para dirimir el duelo. Y fue en esta etapa de sobrevida cuando los generaleños emergieron con la fe y con el caudal futbolístico suficientes para redondear la obra y para inscribir al sur en la historia de nuestro futbol.
En el minuto 104, los visitantes orquestaron un contragolpe letal. Taylor Morales avanzó con la pelota, sirvió un buen pase a Ricardo Steer, este abrió para Ever Alfaro y el goleador rubricó en los cordeles un 2 a 0 que les sabía a gloria y que comenzó a dilapidar las opciones del favorito.
Pero aún había más. En tránsito por el minuto 109, de nuevo Steer, la figura del choque, consolidó su noche de gloria.
Servido de lejos por Elmir Castillo, el delantero persiguió un balón que también salió a buscar el arquero florense, Álvaro Mesén.
La barrida del cancerbero fue inútil y errática. Steer siguió encarrerado tras la pelota solo para empujarla al fondo e instalar la locura de felicidad entre el sudor y el afán de las casacas celestes.
Entonces sucedió... La afición rojiamarilla comenzó a entonar un "ole" de frustración.
Pérez Zeledón es el finalista, un derecho que adquirió con la honradez de sus hombres y con la guía de Carlos Restrepo, un técnico que ha demostrado que, para él, el trabajo es insignia.