De repente, el destino le hizo la mala pasada. Solo le quedó encajar el golpe . "Hay que aceptarlo", fueron sus palabras.
Erick Lonnis, portero y capitán del Deportivo Saprissa y la Selección Nacional, deberá estar alrededor de seis meses fuera de la actividad competitiva debido a una lesión en el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.
Así lo confirmó el doctor Carlos Palavicini, quien le practicó la resonancia magnética que reveló la magnitud de la lesión del jugador.
La cita médica inició a las 10 a. m. y Lonnis salió con el diagnóstico retumbando en sus oídos a eso de las 12:15 p. m.
Fue algo inesperado. Como diría después, Erick solo creyó que estaría una semana alejado de las canchas. Quince días a lo sumo.
"Él había venido mal y mal, no quiso esperar más y se sometió al examen. Es una lesión difícil", expresó Palavicini.
Lonnis será intervenido quirúrgicamente el próximo miércoles, a las 10 a. m., en la Clínica Católica, por Palavicini y el radiólogo Haylan Esquivel, quien también lo atendió ayer, para reconstruirle el ligamento.
Ni modo. Hay que sacar fuerzas: "Aquí estoy, tranquilo en mi casa, a la espera que llegue el miércoles", afirmó Lonnis.
"La operación y recuperación de Lonnis correrá por cuentya de la Federación de Futbol", explicó Manuel Muñoz, vocero del Saprissa.
Por su parte, Leroy Lewis, coordinador de Selecciones Nacionales, sostuvo que, previo dictamen de la Comisión Médica, la Fedefut asumirá su respionsabilidad. "Aquí no desamparmos a nadie".
La baja de Erick se suma a la de Steven Bryce, quien se encuentra afectado por un virus, desde el regreso de Honduras, y ha estado en reposo en los últimos días.
Un golpe
"Antes de irme para Chile (a jugar con la Selección, el 30 de mayo) sufrí un golpe en la rodilla. Después esa lesión me estuvo molestando y molestando".
"Creí que solo era una inflamación, pero el dolor persistió y se decidió por la resonancia, que es lo más seguro. Los resultados revelaron un trauma mayor; entonces, vamos por una operación, que es un poco complicada", aseveró Lonnis, quien el próximo jueves 9 de setiembre cumplirá 34 años.
¿Qué le quedaba? Primero asimilar el golpe; segundo, comunicarse con su gente.
"Llamé a mi papá, a mi familia. Quería que se dieran cuenta por mí, para que no se alarmaran".
Después llamó a don Bernardo Méndez, presidente saprissista; luego, buscó a sus compañeros. "Y me vine para la casa tranquilo".
La savia de un futbolista es el juego, estar en la cancha, domingo a domingo. La sensación que produce el alejamiento no es agradable.
"Es difícil de explicar. Lo más importante siempre es el partido del domingo. Los meses que siguen van a ser muy duros: es que a uno le gusta jugar...Viera, ayer (el jueves para los lectores) estaba muy inquieto por esto de la resonancia."
Por eso, cuando oyó el diagnóstico fue inevitable lo que le cruzó por la mente. "Pensé en que me iba a perder el clásico, en Las Vegas, la Copa de Oro. Si esto me pasó ahora es porque Dios me tiene cosas mejores".
De esta experiencia, Lonnis ya empezó a recoger lo positivo. "Con esto uno se da cuenta de la cantidad de gente que lo quiere, que aprecia lo que uno hace. Eso me da ánimos para salir de esto y regresar a pelear la titularidad en el Saprissa y la Selección".