Mazatenango (Guatemala) Guatemala empató ayer 1-1, a falta de dos minutos para el final, un partido que le sabía a derrota ante un Estados Unidos que vio frustradas sus aspiraciones de victoria por la anotación de Carlos Pescado Ruiz.
El equipo local, dirigido por el uruguayo Julio César El Pocho Cortés, tuvo su mejor desenvolvimiento en el segundo tiempo, pero el balón no entró por la impericia de sus delanteros.
Sin embargo, al minuto 88, Ruiz fue el responsable de aguar la fiesta a los estadounidenses.
El partido corresponde al Grupo 3 de la Concacaf para las eliminatorias hacia el Mundial de Futbol Japón y Corea del Sur 2002.
Ruiz hizo que los comentaristas locales y los fanáticos gritaran un gol que le supo a triunfo a la selección guatemalteca, porque se enfrentó a un rival que es el favorito para clasificar a la próxima cita mundialista.
"Gol de mi país", dijo emocionado un comentarista de una radio guatemalteca al tiempo que el Pescado levantaba sus manos en señal de agradecimiento, por haber arrebatado la victoria a un gran rival.
Ruiz recibió un pase de Dwigth Pezzarossi, y, sin inmutarse, con pierna derecha se la cruzó al portero visitante Kasey Keller.
El empate levantó de los asientos hasta al aficionado más incrédulo, porque el resultado es como una victoria chapina frente a un equipo que ha crecido en futbol en los últimos años.
"Gracias a Dios empatamos", dijo el joven delantero convertido en "el salvador" de su equipo, cuyos seguidores llegaron desde distintos puntos del país al estadio Carlos Salazar hijo, de la ciudad sureña de Mazatenango.
Dos historias
En los primeros 45 minutos del partido, Guatemala hizo el esfuerzo y Estados Unidos el futbol.
El portero guatemalteco, Edgar Estrada, hizo alarde de su mote de Gato y en dos oportunidades libró su arco de dos tiros visitantes con etiqueta de gol.
Sin embargo, a pocos segundos del final del primer tiempo, un pase de Claudio Reina llegó a los botines de Anthony Razov, quien desequilibró a la defensa y de izquierda abrió el marcador.
La anotación cayó como un balde de agua fría para los jugadores y aficionados locales.
Sin embargo, el resultado era merecido: Estados Unidos dominó ampliamente esta parte inicial, producto de un mejor juego de conjunto, con mayor velocidad y pases verticales.
Los guatemaltecos, por su parte, nuevamente desencantaron a su afición al lucir lentos, perdidos en la marca, erráticos en el pase y plagados de errores.
En el segundo tiempo, los chapines realizaron cambios tácticos que al final le dieron el resultado.
En ese repunte del complemento tuvo mucho que ver el ingreso del delantero zurdo Fredy García, quien relevó a Juan Manuel Memín Funes, cuyo juego creativo estuvo ausente.
También contó el empuje de Ruiz, quien tuvo a mal traer a la zaga norteamericana... hasta que la vulneró en el epílogo del partido.