Heredia . Una fuerte ráfaga de vientos arrasó ayer, a las 2:45 p. m., con el techo de la gradería sur del estadio Eladio Rosabal Cordero, sede del Club Sport Herediano, y ocasionó serios daños en la estructura.
El fenómeno climático se presentó cuando el vendaval ingresó por la parte norte de la sede florense y avanzó hasta el sector sur, para arrancar de cuajo el techo, las vigas que sostienen la armazón y las sillas de los palcos de esa zona, que en total tienen capacidad para aproximadamente 3.000 personas.
Según Rosario Alfaro, funcionaria del Instituto Meteorológico Nacional, desde la 1:45 p. m. de ayer se comenzaron a formar grandes nubes que casi siempre están acompañadas de fuertes lluvias sobre gran parte del Valle Central.
"No tenemos manera de corroborar que se haya producido un tornado, por los efectos observados es posible que así fuera, pero a una pequeña escala. Se trató de una nube cúmulo nimbo, que está acompañada de aguaceros y vientos", explicó Alfaro.
El vendabal provocó que parte de la estructura quedara sobre las oficinas administrativas, los vestuarios y el estacionamiento.
La caída empezó cuando en el estadio se encontraban parte de los 14 funcionarios administrativos de la planilla del club.
Además, en una sala del segundo piso, un grupo de jugadores observaba el vídeo del juego que se realizó el sábado anterior entre Herediano y Osa.
En ese espacio estaban reunidos los futbolistas Daniel Rodríguez, José Humberto Ugarte, Roberth Arias, Mínor Díaz, Leonardo González, Mauricio Alpízar, Mario Peralta y Austin Mackahia.
"Cuando estabámos analizando las jugadas, de pronto empezamos a escuchar un retumbo, como un montón de latas cayéndose. Entonces todo se desplomó", explicó Ugarte.
Gente a salvo
No obstante la magnitud de los daños, en el sitio no se reportaron heridos.
Únicamente los automóviles propiedad de Alpízar, Rodríguez y Arias sufrieron algunos golpes menores.
Según las estimaciones de Fernando Pérez, encargado de mantenimiento de la sede del Herediano, el costo de las reparaciones asciende a unos ¢35 millones.
"Pensamos que se tardarán tres semanas en recoger los escombros, pero levantar todo de nuevo llevará por lo menos unos cuatro meses", dijo Pérez.
De acuerdo con Miguel Ríos, coordinador de la Comisión Nacional de Emergencias en la Región de Heredia, debido a los destrozos es poco probable que el juego del próximo sábado, entre heredianos y el Municipal Liberia, se lleve a cabo en la casa de los punteros del torneo.
"Todo dependerá de una valoración que se realizará el viernes. Hace cinco meses se revisó el lugar y no se detectaron daños mayores, pero ahora me parece que será muy difícil jugar en este lugar", comentó Ríos.
Como medida de precaución, ayer, a las 4 p. m., las oficinas del club fueron cerradas.
"Todavía no sabemos que sucederá con el estadio, es pronto para referirse a esa situación", declaró Iván Mraz, gerente general del club.
Durante la noche de ayer, la directiva herediana se mantenía reunida de emergencia con el fin de evaluar la situación y adoptar las primeras medidas para emprender la reparación del lugar.