
Justo antes de la semifinal entre Inglaterra y Argentina en el Mundial 2026, el entrenador de la selección de Egipto, Hossam Hassan, rompió el silencio y explicó por primera vez el trasfondo del polémico gesto que realizó durante el partido ante la Albiceleste, en los octavos de final.
En ese juego, el técnico cruzó los brazos en forma de X mientras protestaba ante el árbitro francés François Letexier. Y eso significa que estaba activando la señal para denunciar que estaba siendo víctima de racismo. Sin embargo, él mismo explicó que en realidad no fue eso.
Durante su paso por el programa Maakom Mona El Shazly, del canal egipcio ON, Hossam Hassan sostuvo que recurrió a un recurso contemplado por el reglamento de la FIFA, aunque aclaró que su reclamo estuvo estrictamente vinculado a decisiones arbitrales que perjudicaron a su equipo.
Además, admitió sentirse sorprendido cuando integrantes del cuerpo técnico y jugadores argentinos se acercaron a la zona técnica egipcia mientras él discutía con el juez.
“No entendía por qué. Yo estaba hablando con el árbitro”, afirmó.
Al abordar la acción que se viralizó rápidamente durante el encuentro, con esa señal, el director técnico de Egipto explicó lo ocurrido. Y no es lo que el mundo entero creyó.
“Lo que hice fue utilizar un recurso contemplado por el reglamento de la FIFA. Ese gesto ya forma parte de las normas establecidas por la FIFA”, aseguró.
Ese gesto de cruzar los brazos corresponde formalmente al protocolo antidiscriminación de la entidad máxima del fútbol para alertar sobre episodios de racismo y solicitar la activación del protocolo para parar la situación, algo que no se correspondía con ninguna acción realizada por el plantel argentino.
Hassan reconoció que se encontraba “muy molesto” por el desarrollo del partido. Según relató, su enojo respondía a lo que consideró una sucesión de fallos arbitrales.
“Había un penal para nosotros. Después nos convierten un gol. En lugar de ponernos 3-1 arriba, el partido terminó 2-2 y después 3-2. Uno puede aceptar errores arbitrales, las tarjetas o algunas decisiones, pero yo ya había soportado demasiado”, expresó el entrenador con 18 años de experiencia.
En la misma entrevista, el estratega reveló el diálogo que mantuvo con Letexier justo antes de ser amonestado.
“El árbitro, antes de mostrarme la tarjeta, me preguntó: ‘¿Sos de Egipto?’. Le respondí: ‘Sí’. Entonces me preguntó: ‘¿Por qué hiciste eso?’. Le contesté: ‘Porque no estás siendo justo’. Le dije: ‘Hubo dos penales para nosotros y yo considero que no estás siendo justo’”, detalló Hassan, señalando que tras sus palabras el juez francés le mostró la tarjeta amarilla sin pedirle más explicaciones y el incidente concluyó en el campo.
Así que la amarilla fue por activar el protoco antidiscriminatorio con una alerta por una situación que no existió.
Tras la controversia desatada por el desenlace del encuentro, las repercusiones escalaron a nivel institucional. El presidente de la Federación Egipcia, Hany Abo Rida, le solicitó formalmente a la FIFA la exclusión del equipo arbitral francés por el resto de la Copa del Mundo mediante un escrito oficial.
“La Federación no puede permanecer en silencio ante las decisiones arbitrales observadas durante el partido contra Argentina. Varias jugadas clave suscitaron serias preocupaciones y dejaron profundas dudas sobre la coherencia e imparcialidad de unas decisiones que influyeron en el desarrollo del partido”, sostenía el reclamo.
Sin embargo, la respuesta del organismo internacional no se hizo esperar y respaldó de forma contundente el accionar de Letexier a través de Pierluigi Collina, responsable del estamento arbitral.
“Nadie puede afirmar que el arbitraje de nuestra entidad pueda verse influido por nadie, ni siquiera por el presidente Gianni Infantino, quien siempre brindó su apoyo total al equipo respetando su independencia”, aseguró Pierluigi Collina.
El exárbitro italiano cerró la postura oficial marcando límites a los reclamos: “Por supuesto, un debate constructivo sobre las decisiones siempre formará parte del fútbol, pero las acusaciones infundadas no tienen cabida en nuestro deporte. Nadie puede cuestionar la integridad de los árbitros”.

