
Nueva York se convirtió en el epicentro absoluto del deporte, la política y el espectáculo global en la antesala de la gran final del Mundial 2026 entre España y Argentina.
La jornada comenzó con el sonido de las sirenas y el sobrevuelo de helicópteros sobre el East River, donde las lanchas de la Guardia Costera zigzagueaban entre las columnas del puente mientras una interminable fila de vehículos blindados cruzaba Brooklyn.
Casi al mismo tiempo, otra aeronave despegaba del hotel Hilton Short Hills con Lionel Messi, Lionel Scaloni y Emiliano Martínez a bordo.
Aunque los recorridos tenían destinos distintos, por unas horas la Gran Manzana quedó atravesada por dos operativos de máxima seguridad en simultáneo: uno por la presencia de Donald Trump y otro por la de las principales figuras que definirán el título.
El destino de la delegación argentina era el Javits Center, el principal centro de convenciones de la ciudad. Allí participaron de un evento privado junto a los españoles Pedri y Luis de la Fuente, además de estrellas internacionales como el tenista Novak Djokovic, el exfutbolista Rio Ferdinand, el basquetbolista Kevin Durant, la leyenda de la NFL Tom Brady, el rapero Travis Scott, el actor y comediante Kevin Hart y el streamer Easy Money Sniper.
Mientras que en el centro del escenario, dentro de una vitrina, esperaba la Copa del Mundo. En paralelo, Trump encabezaba otra actividad en la Torre Trump junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, donde ambos brindaron una conferencia de prensa que terminó de concentrar la política, el deporte, el espectáculo y los negocios en un mismo territorio.
La convocatoria en el Javits Center apenas había sido difundida en las redes sociales y casi no había llegado a los hinchas argentinos, ya que estaba pensada, sobre todo, para el público estadounidense.
Entre las 500 personas que pagaron $81 dólares para asistir al show, casi todos eran locales. Antes de ingresar, la organización repartió banderas: a unos les tocaron las de Argentina y a otros las de España.
Mientras esperaban un comienzo que se demoró varios minutos por cuestiones logísticas, por los parlantes sonaban las canciones que acompañaron a la Albiceleste durante todo el Mundial.
Las banderas celestes y blancas se movían, pero casi nadie seguía las letras porque la mayoría no las conocía. Del otro lado no había mucha diferencia; como España no tiene un repertorio tradicional de cancha, el DJ recurrió al flamenco, aunque tampoco consiguió levantar demasiado el ánimo.
Sin embargo, una vez que comenzó el evento y aparecieron Lionel Scaloni, Emiliano Martínez y, sobre todo, Lionel Messi, cada intervención desató una ovación y el clima cambió por completo.
El capitán argentino habló por última vez antes de la gran final. La primera pregunta llegó de parte de Novak Djokovic, número 1 del mundo durante 428 semanas, quien quiso saber cómo hacía el astro del fútbol para lidiar con la presión.
Messi respondió que coincidía con lo que siempre decía su director técnico: crecieron jugando al fútbol con mucha pasión y con muchas ganas de divertirse y pasarla bien, sea en el colegio, en la calle o en el club del barrio, como empiezan todos.
Explicó que nunca pensaron en la presión y que siempre lo vivieron como algo natural, añadiendo que desde chico entendió que se pierde mucho más de lo que se gana, y que eso también lo ayudó a crecer como persona y como jugador.
Los aplausos se repitieron cuando Tom Brady le pidió una opinión sobre Lamine Yamal, la mayor figura de España, quien el jueves se había entrenado de manera diferenciada por una molestia muscular, aunque llegaría sin problemas a la definición.
Messi lo catalogó como un gran jugador al que siguió muchísimo por jugar en el Barcelona, el club que ama. Aseguró que ya es un referente mundial, que tiene una gran carrera por delante y la oportunidad de lograr algo histórico, aunque advirtió que Argentina dará el máximo para que eso no suceda esta vez.
El momento más esperado llegó cuando recordó la foto que dio la vuelta al mundo en los últimos días, aquella producción de Unicef en la que sostuvo en brazos a un Yamal de apenas unos meses de vida.
Messi confesó que es una locura que se hayan sacado esa foto en el pasado y hoy estén los dos definiendo un Mundial, destacando que el joven es, sin dudas, uno de los mejores del mundo y deseándole mucha suerte por el bien de él y del Barcelona, aclarando que en la cancha intentarán hacer un gran partido para que ni él ni España, que tiene grandísimos jugadores, muestren su mejor versión.
A partir de ese momento, las preguntas fueron rotando entre los distintos invitados.
En un inglés perfecto, Pedri no dudó en elogiar a Messi, con quien se enfrentará en el partido decisivo, calificándolo como el mejor jugador de todos los tiempos y destacando su capacidad para liderar a su selección durante muchos años, aunque aclaró que Argentina es mucho más que él y que considera que ambos son los equipos que mejor juegan de manera colectiva.
Por su parte, Emiliano Martínez tuvo su turno cuando Kevin Durant, alero de Houston Rockets, le consultó qué significaría para el país volver a conquistar el Mundial.
El arquero respondió que lo vivido tras ganar en 2022 fue único, definiendo a los hinchas argentinos como completamente locos y diferentes a los de cualquier otro país.
Recordó que, tras el triunfo contra Inglaterra, vieron imágenes de las dos de la mañana donde la gente seguía festejando a pesar del frío, y prometió que junto a Leo y a todo el grupo van a dejarlo todo para volver a llevarles la copa.
Mientras todo eso sucedía en el centro de convenciones, en la Torre Trump el presidente de Estados Unidos terminó hablando del capitán argentino.
Previamente, el mandatario había saludado a Claudio Tapia durante la foto institucional junto a los dirigentes de la FIFA y, en un breve intercambio, le había preguntado si Argentina estaba en condiciones de repetir la conquista.
Luego, durante su intervención ante los medios, volvió sobre la figura del diez y elogió un pase que hizo Messi afirmando que, a pesar de estar bien marcado, se fue a la derecha, pateó y estuvo a un cuarto de pulgada de ser perfecto, calificándolo de brillante, aunque sin dejar del todo claro a qué jugada exacta se refería.
Asimismo, Trump se preguntó qué tan bueno es Messi y destacó el triplete que marcó en Kansas City, señalando que un hat-trick es algo muy raro de ver en este deporte.
En el cierre del evento en el Javits Center, mientras todos se acomodaban para la foto oficial, Lionel Scaloni se fundió en un fuerte abrazo con Luis de la Fuente, su antiguo profesor en el curso de entrenador y amigo desde hace años.
El escenario se fue llenando de participantes hasta el punto de casi tapar la Copa del Mundo por completo.
La imagen final ni siquiera fue la institucional programada: la superestrella de la NBA, Kevin Durant, improvisó una selfie grupal de espaldas al público y a los fotógrafos que selló el encuentro.
El domingo ya no habrá helicópteros, celebridades ni puestas en escena mediáticas; solo quedará una copa en juego y una selección argentina que intentará volver a dejar su huella en un país que, después de Messi y de este Mundial, sentirá al fútbol un poco más propio.

