
Sin el revuelo mediático que causó la contratación de Keylor Navas en Newell’s Old Boys, un defensa oriundo de Jacó fue el primer costarricense en probar suerte en el club rojinegro de Argentina en 1998.
Sin embargo, su historia fue muy diferente a la de Keylor Navas, pues su paso por el cuadro leproso pasó desapercibido y ni siquiera pudo demostrar sus condiciones en un partido oficial debido a diferencias administrativas entre Newell’s y la Asociación de Fútbol Argentino (AFA).
Rándall Solís Salas, nacido en Playa Hermosa, Jacó, inició su carrera en las ligas menores del Herediano. Más tarde pasó al extinto Municipal Puntarenas, donde jugó entre 1995 y 1998, hasta que un agente lo llevó a probar suerte en Argentina, según relató en la página Titanes del Pueblo, en la plataforma YouTube.
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“Estuve en 1998 realizando una prueba en Newell’s Old Boys. Una vez que finalicé mi contrato con el Municipal Puntarenas, me fui a Argentina. Sin embargo, en aquel momento se dio una problemática administrativa, pues Newell’s no podía contratar jugadores extranjeros ese año. Entonces, tuvieron que esperarme seis meses hasta que me cedieron a una filial de segunda división (Club Atlético Argentino)”, recordó Solís.
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Cuando la oportunidad de jugar en el exterior estaba a punto de concretarse para el costeño, surgió otra inesperada situación que finalmente evitó que cumpliera su sueño de convertirse en legionario.
“Una vez que ya estaba listo para jugar, el Municipal Puntarenas reclamó los derechos de formación, los cuales rondaban los $100.000 en aquel entonces. Debido a esto, la negociación se complicó, y al tener Newell’s ese problema con los jugadores extranjeros y no poder inscribirme, me mantuvieron entrenando por un mes más hasta que decidí regresar a Costa Rica”, explicó Solís.
Randall confesó que no poder jugar lo frustró. Luego de conversar con su representante, logró colocarse en Santa Bárbara, club que iba a debutar en la Primera División y había formado un equipo muy competitivo.
Después de su frustrado paso por Argentina, el defensor, quien había sido seleccionado infantil y juvenil bajo las órdenes de Luis Roberto Sibaja, jugó con los barbareños y posteriormente pasó por clubes como Cartaginés, Carmelita y Limón. Finalmente, puso fin a su carrera en la Primera División a los 26 años.
“En Limón hubo un problema y preferí salir del equipo. Entonces hablé con mi papá, porque la verdad no había hecho dinero ni tenía mi futuro asegurado. Empecé a trabajar con él como comerciante y, un año después, me casé y me establecí en las cercanías de Playa Hermosa”, relató Solís.
Sin embargo, su pasión por el fútbol no desapareció. Años después incursionó en la Liga de Ascenso con el Municipal Puntarenas y, más adelante, se dedicó al fútbol playa, donde fue campeón con el Municipal Jacó y con el proyecto de Punta Leona, antes de enfocarse completamente en el comercio en la zona.
