El exentrenador de Corea del Sur, Hong Myung-bo y el expresidente de la Asociación de Fútbol de Corea (KFA), Chung Mong-gyu, comparecieron ante la Asamblea Nacional de su país tras el desempeño del cuadro asiático en la Copa del Mundo, donde el conjunto sufrió la eliminación en la fase de grupos.
Aquel tropiezo deportivo provocó la salida del director técnico, y ahora los congresistas exigen cuentas sobre el fracaso de la escuadra surcoreana. Además, los diputados interrogaron a los dirigentes por presuntas irregularidades en la conducción del fútbol de ese país.
El exentrenador Hong declaró antes de asistir a la Asamblea. “La responsabilidad por los resultados de la Copa Mundial recae únicamente en mí como entrenador. Por ello, si se celebra una audiencia, asumiré personalmente toda la responsabilidad hasta el final”.
También se refirió a cuestionamientos sobre su contratación y una supuesta reunión “secreta”. “Cuando recibí la oferta (para ser el DT), pensé que se habían seguido los procedimientos adecuados. Puede que la gente considere que la reunión cerca de mi casa careció de transparencia, pero nunca busqué ningún trato especial ni beneficio personal”.
Además, negó las versiones que le atribuían un salario anual de 3.800 millones de wones (unos 2,64 millones de dólares).
Hong también respondió consultas sobre la transformación de la cultura organizacional de la KFA. “Reconozco que es una estructura que no cambiará a menos que todos los futbolistas se esfuercen al máximo y unan sus fuerzas”.
El expresidente de KFA, Chung, enfrentó cuestionamientos por un supuesto trato preferencial hacia graduados de la Universidad de Corea. El exdirigente negó esa acusación y aseguró que en la designación de 25 seleccionadores durante su gestión, solo uno de esos entrenadores provenía de dicha institución.
La Comisión de Cultura, Deportes y Turismo de la Asamblea Nacional confirmó una lista inicial de testigos que incluía a 13 altos cargos del balompié surcoreano. Entre los citados figuraban funcionarios y dirigentes, actuales y anteriores.
El arribo de Hong Myung-bo a suelo surcoreano tras el Mundial requirió custodia policial. Decenas de aficionados acudieron al aeropuerto para recriminar el desempeño del timonel.