San Carlos F. C., un equipo alejado de San José, que registraba poca asistencia de público a sus partidos de la Liga de Ascenso, casi sin transmisiones de televisión, de repente quedó en medio de un escándalo de amaño de partidos que sacudió al fútbol de Costa Rica. ¿Cómo es que un club de tan bajo perfil en el mundo futbolístico pudo ser atractivo para los grupos que manejan ese negocio ilícito?
Tres jugadores sancarleños fueron sancionados con 15 años de inhabilitación cada uno, debido a que la Oficialía de Integridad y la Comisión Disciplinaria de la Federación Costarricense de Fútbol dieron por comprobado que intentaron arreglar un juego ante Upala, que no fructificó pues los integrantes de este último club no se prestaron.
Y es que este tipo de partidos, que parecen de poco interés para el público, suelen convertirse en un objetivo atractivo para quienes buscan manipular competiciones. La razón es que, pese a la poca atención mediática que reciben, sí son monitoreados por las casas de apuestas, un factor que los convierte en escenarios propicios para intentos de amaño.
En otras palabras: es posible para apostadores en cualquier parte del mundo poner dinero en este juego, aunque nunca en su vida hayan oído hablar ni de Upala ni de San Carlos FC, ni de la Liga de Ascenso de Costa Rica, ni vayan a poner un pie en nuestro país.
Simplemente, apuestan en la plataforma -que es totalmente lícita, según la legislación de muchos países- y al final cobran ganancias si se da el resultado que pronosticaron.
Del otro lado del negocio, ya otras personas -que obviamente sí tienen contato con el país- se encargaron de manipular el resultado.
Por eso, el apostador puede poner 1.000 dólares o la cantidad que sea a la final de la Champions League o a un partido de dos equipos desconocidos... con la diferencia de que quizás este último juego esté arreglado.
Costa Rica ha enfrentado, desde 2024, una serie de casos vinculados con el amaño de partidos. Ese año, Puerto Golfito FC fue sancionado con 10 años de inhabilitación por este tipo de conductas. Posteriormente, a finales de 2025, tres dirigentes de Municipal Turrialba recibieron una suspensión de cinco años por ofrecer dinero a jugadores de su propio equipo para obtener un resultado específico.
A estos antecedentes se suman el caso de los tres futbolistas de San Carlos FC, que desembocó en los castigos de Hansell Arauz, Henry Cooper y Fabián Rodríguez, con 15 años de inhabilitación para cualquier actividad relacionada con el fútbol.
Asimismo, Fabián Rodríguez fue sancionado 20 años más, en un segundo expediente disciplinario, luego de que la Comisión Disciplinaria concluyera que intentó involucrar a un futbolista de Guadalupe FC en un amaño de partidos, tras informes de la Oficialía de Integridad.
Pero, ¿qué es un amaño de partidos?
Según la FIFA, el amaño es “una práctica que consiste en influir o alterar de manera ilegítima, directa o indirectamente, por acción u omisión, el curso, el resultado o cualquier otro aspecto de un partido o una competición de fútbol”.
Para el máximo organismo del fútbol mundial, este fenómeno de corrupción busca obtener un beneficio económico o deportivo.
En el ámbito económico, la FIFA explica que “se trata de la manipulación de partidos a través de apuestas deportivas, donde personas ajenas al terreno de juego conspiran para manipular un partido o una competición y obtener así ganancias económicas de forma ilegal a través de las plataformas de apuestas. En estos casos, se suele ofrecer un incentivo económico a los participantes del encuentro para que alteren o influyan en el desarrollo del mismo”.
Por ello, no siempre se apuesta únicamente al resultado final de un partido. También existen apuestas sobre hechos específicos, como que un futbolista sea expulsado, cometa un penal o reciba una tarjeta en un determinado momento del encuentro.
En cuanto al beneficio deportivo, la FIFA señala que “se puede manipular un partido para obtener una ventaja deportiva con diferentes objetivos, como, por ejemplo, garantizar la clasificación de un equipo en un torneo o evitar el descenso”.
Carlos Ricardo Benavides, oficial de Integridad de la FIFA para Costa Rica, advirtió en una entrevista concedida a La Nación a finales de 2025 que el fútbol costarricense enfrenta riesgos particulares debido a su limitada exposición internacional.
“Lo que puedo decirle es que en el fútbol de Costa Rica hay un asedio de personas dedicadas a corromper futbolistas, clubes y miembros de cuerpos técnicos que andan de país en país de América Latina viendo cómo corrompen”, afirmó.
Los grupos delictivos buscan infiltrar a los equipos, así sea un modesto club de la Liga de Ascenso de Costa Rica del que nadie ha oído hablar en el resto del mundo.
