El arquero explica que de entrada el equipo le tiró la baraja bien clarita en la mesa: tiene que esperar medio año mientras se acostumbra a un campeonato superior en dinámica y exigencia.
Mientras paga el derecho de piso en Europa, el arquero de 21 años aprende a vivir en otra cultura, lejos del Caribe, con abrigos para la nieve y sin el
¿Cómo se dio la oportunidad de llegar al AZ Alkmaar?
Jugando el Mundial llegaron unos
Durante el Mundial a cada rato me entraban llamadas o invitaciones en el Facebook de agentes. Un día bajé al
Precisamente por eso el agente primero me dijo que quería sacarse una foto conmigo, para disimular. Fue rápido, yo le dije que no podía estar en eso porque me podían regañar.
Claro, yo comenté que me parecía una cifra alta. No somos brasileños o argentinos para cobrar como ellos. (
Sí, claro. No de Saprissa, sino de Costa Rica. Siempre había querido estar donde estoy ahora. Dos años antes, en el Mundial de Canadá 2007 yo dije ‘Voy a jugar el otro Mundial y salgo del país’, seguro soy profeta.
Cuando tenía 17 años salimos a una Copa Dallas y yo dije ‘Aquí hay que volar porque puede haber algún ojo viéndolo a uno’. Para mí los torneos internacionales eran como una subasta. Uno tal vez no se dé cuenta, pero hay un montón de agentes viendo.
Yo fui a pasear a Argentina, la gente de Boca me quería de gratis, sin pagarle nada a Saprissa. No nos respetan. A uno como jugador lo aburre estar en esas pruebas.
Yo venía en mi momento. Para mí, si un jugador está en su máximo nivel hay que darle minutos, pero también estaba Navas, con buen nivel. Tampoco era que yo dije ‘Quiten a Navas’. Eso sí, nunca dudaron en darme el chance de jugar cuando hubo oportunidad, Roy (Myers) siempre confió en mí.
A mí me explicaron desde que llegué, todo está programado. Yo nunca vine aquí pensando en que si Romero se iba o no (el portero argentino, que finalmente no vendieron). El equipo me dijo que son seis meses de adaptación. No lo pasé solo yo, Héctor Moreno pasó ocho meses antes de jugar en el primer equipo, Romero duró seis meses. Es un proceso que acá pasan todos. De acuerdo a mi evolución, en enero ya estaría para ser el portero.
Sí, habrá cambios en el equipo. Yo estoy tranquilo, no tengo prisa de nada porque son seis meses de adaptación.
El entrenador y la mayoría de los jugadores hablamos inglés. También empecé clases de holandés, ya me sé algunas palabras, pero aquí todo el mundo habla inglés.
Diay, me pongo yo (se ríe).
Es difícil saberlo, en Costa Rica sobran porteros de calidad, en diez años pueden salir miles. Yo tengo mis metas, ahora estoy en Alkmaar pero tengo otras que ya van a ver.
Llegar a lo más alto. Quiero estar acá (Holanda) dos años lo más, aunque hay muchos factores. Mi sueño es llegar a un equipo élite de Europa. No es tener un buen salario, ni estar ahí jugando, sino llegar a la élite, quedar en la historia (') Yo tengo dos pies y dos manos, puedo jugar donde sea, solo necesito que me vuelvan a ver.
Cada quien tiene su estilo, yo solo pienso en ganar, porque significa más arroz y más frijoles para comer. Yo pienso como que el marco es mi mamá y alguien le va a pegar, hay que defenderla. A veces regaño, pero nunca me sobrepaso.
Mi idea es retirarme aquí. Quiero jugar hasta los 32 ó 33. Sé que es joven para un portero, pero es que son muchos años lejos de la familia. Yo estoy feliz aquí, pero un día como hoy (15 de setiembre) me iba a Siquirres a ver los desfiles. Cualquier jueves llamaba a mi primillo y le decía ‘Vamos al Paseo de las Flores’. Aquí uno está solo.