Jaylon Hadden sonríe cuando se imagina su vuelta al fútbol nacional después de 11 meses fuera de la competencia. El volante de Saprissa ya está listo y la fecha del regreso quedará en manos de Wálter Centeno.
El joven de 22 años anhela estar otra vez en la cancha, aunque intenta no desesperar. Eso sí, lo primero que se imagina es la felicidad de sus padres, Dervin Hadden y Krisia Scarlett, cuando eso suceda.
El futbolista morado se lesionó en noviembre 2019, cuando sufrió una ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Más de diez meses después, a inicios de setiembre, se reintegró con sus compañeros y ahora solo aguarda por una oportunidad en el Apertura 2020.
“He estado esperando volver a jugar un partido, pero no me desespero porque ya pasé todo esto, lo único que me imagino es ver a mi mamá y papá felices de nuevo al verme jugar”, expresa Hadden mientras sonríe.
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“Estoy bastante tranquilo y en los entrenos trato de dar el 200% para que el profe vea que puede contar conmigo para lo que quiera”.
Hadden se convierte en otra opción para Paté Centeno, ya sea para jugar en la zaga o en el centro del campo.
“Trabajo en la posición que me ponga el profe, independientemente de adónde sea, trato de hacerlo bien. Siempre correr, que piense que aunque a veces no salgan las cosas, tiene una pieza con la que puede contar”, recalcó el jugador.
Hadden tildó el proceso de “muy duro”. Su lesión es común entre los futbolistas, pero también muy temida, precisamente por el largo lapso de recuperación.
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El limonense asegura que ha hecho trabajos extra para recuperar la condición física y poder rendir cuando llegue ese ansiado momento de disputar un compromiso.
“La verdad fue muy duro asimilar la lesión, los primeros tres meses uno se preguntaba el porqué... las lesiones de estas cuestan mucho. Pero ya después, gracias a Dios tengo familia, amigos, mi novia, que me apoyan mucho, me animan y eso fue lo que más me alentó a trabajar fuerte, seguir alcanzando mis sueños", apunta.
Su primera alegría fue el día que le dieron de alta para entrenarse con el resto del grupo.
“Todos (los compañeros) felices y a disposición, dándome consejos, ayudándome a terminar de recuperar de la mejor manera”.
Al mismo tiempo, Hadden reconoce que los diez meses sin tocar balón le ayudaron para mejorar otros aspectos como futbolista.
“A madurar un poco, a ver las cosas desde otro punto de vista, todo este tiempo que he visto desde fuera a mis compañeros jugar y entrenar me ha ayudado a ver esto con otra mentalidad, tal vez un poco más serio, un poquito más profesional, por decirlo así... en la parte de cuido, alimentación, descanso, todo este tiempo me ayudó a eso”, concluyó.
