Vladimir Quesada, técnico de Saprissa, lo volvió a lograr frente a Alajuelense. Quesada terminó sonriendo al salir bien librado en otro clásico que dirige como local.
Fidel Escobar marcó un golazo, una verdadera joya, y permitió que su técnico siguiera invicto en casa frente a la Liga, en sus dos etapas como timonel morado.
El tanto del panameño llegó en el minuto 37. Fidel, quien anotó su primer gol vistiendo la camiseta morada, realizó una genialidad y estremeció la ‘Cueva’.
Es el quinto encuentro en el que Vladimir se enfrenta a Alajuelense en casa y no sabe lo que es perder contra los rojinegros.
El primer enfrentamiento entre Saprissa y Alajuelense bajo la dirección de Vladimir como entrenador tibaseño tuvo lugar el 28 de enero de 2018. En aquella ocasión jugaron en el antiguo Estadio Nacional, en La Sabana, y Saprissa ganó 3-1.
El 14 de mayo de ese mismo año, el escenario fue el estadio Ricardo Saprissa, donde los locales empataron 1-1.
También en ese año se enfrentaron el 22 de octubre, y los morados lograron una ventaja mínima, con un marcador de 2-1.
En este 2023, el 29 de mayo, Saprissa se llevó la victoria en la ‘Cueva’ con un marcador de 3-1.

El triunfo para los tibaseños fue como de seis puntos, ya que el conjunto saprissista amplió su ventaja sobre la Liga en la lucha que ambos libran por el liderato del campeonato.
Saprissa es líder indiscutible con 43 puntos, y Alajuelense sigue en el segundo lugar, pero ahora a cuatro unidades de los morados. La Liga se quedó con 39 puntos.
Mariano Torres, capitán de los morados, afirmó en días previos al clásico que debían jugar con mucha inteligencia, buscando la victoria para, de ser posible, aumentar la ventaja en la tabla, como finalmente sucedió.
“No pensamos en empatar, siempre pensamos en ganar. Un equipo como el nuestro siempre sale a la cancha con la intención de ganar. Miramos el arco de enfrente y queremos ganar. No podemos perder la punta, y si es posible, ampliar la ventaja sería excelente para nosotros. Y si no, mantenerla”, adelantó Mariano Torres.
Al final, el Estadio Ricardo Saprissa fue un manicomio y Vladimir vuelve a tener motivos para sonreír, aunque como dijo en la semana previa al encuentro, él no necesita que le reconozcan nada.
