Kenneth Hernández Cerdas. 18 enero, 2016
El saprissista Roy Miller y el belemita Josué Mitchell, en pleno duelo en las alturas, ayer en Tibás. | JORGE ARCE
El saprissista Roy Miller y el belemita Josué Mitchell, en pleno duelo en las alturas, ayer en Tibás. | JORGE ARCE

Iniciar el torneo con el diploma de campeón en la pared no siempre es una tarea sencilla para el monarca. Menos cuando el rival tiene oficio y un evidente deseo de superación.

Saprissa comenzó el Verano así, con un triunfo a medio masticar y que incluso se le pudo quedar en la garganta en la última jugada del compromiso.

Los morados fueron anfitriones de un equipo belemita que no llegó al Ricardo Saprissa a ser un simple espectador.

El resultado, 2-1, retrata en cierta manera lo apretado de un encuentro atractivo, abierto y con dos arqueros que impidieron que el marcador creciera.

Belén tardó solo un minuto en avisarle al cuadro tibaseño que no tendría una tarde tranquila.

El debutante Miller falló en el uno contra uno ante José Luis Cordero, este pasó el balón frenteal área justo donde esperaba Gerson Torres quien apretó el gatillo y batió a Danny Carvajal.

El agujero que exhibió la parte baja saprissista dejó en evidencia a Hansell Arauz, especialista en atacar y poco habituado a aplicarse en la línea de cuatro.

La versión 2016 de la S se vio obligada a remontar porque la condición de casa y el linaje adquirido así lo dictaban.

Cuando Daniel Colindres soltó el misil que se coló en la puerta de Luis Torres, en el minuto 12, el desarrollo del juego tuvo más tintes morados que otra cosa.

Colindres, por mucho el mejor del partido, fue el motor que impulsó la ofensiva local, retocada con Mynor Escoe y David Ramírez, esforzados en la cancha pero poco finos a la hora de pisar el área y dar en el blanco.

Aún así a Ramírez le alcanzó para darle vuelta a la pizarra y por ende acreditarle los primeros puntos del torneo a su club.

Miller se resarció del error en el primer gol y le sirvió la pelota al ariete, quien con una media vuelta clavó el 2-1.

Un hombre que no anduvo del todo revolucionado fue Deyver Vega. El volante no gambeteó lo suficiente para desequilibrar y en un mano a mano fue presa del oportuno achique de Torres.

La dificultad y los dolores de cabeza aumentaron para los hombres de Carlos Watson con las corridas de Bryan López, los piques de José Luis Cordero y la visión de Rafael Rodríguez.

A los morados hay que reconocerles que pocas veces perdieron seguridad en la cintura, donde Ulises Segura y Juan Bustos Golobio controlaron la mayor parte de su zona.

Al campeón hay que destacarle que si hubiera metido las ocasiones que generó , su triunfo sería contado de otra forma. Como también hay que ser claros en que tan importantes fueron los goles de Colindres y Ramírez como las intervenciones de Carvajal, en especial al cierre del duelo, cuando le quitó a un belemita la dorada oportunidad de silenciar la Cueva y enviar a casa a los fieles morados con el ceño fruncido.