
Entre tanto, la aparición estelar de Kurt Bernard en la formación del Atlántico, otorgó al equipo de Ronald Mora el cuerpo y la identidad que su estratega añoraba desde que empezó el certamen.
Ambos factores incidieron decisivamente en el 2 a 1 que permitió a los caribeños celebrar otra vez, mientras que los hombres de la Vieja Metrópoli perdieron una ocasión de oro para sumar y escalar en la tabla de posiciones del grupo A.
El juego fue interesante de principio a fin. El olfato de gol de Diego Joaquín País puso a los brumosos adelante en las cifras (22’), luego de que los anfitriones se habían visto lentos, sobre todo por el periodo de adaptación que tuvo que sufrir Kurt Bernard en su debut.
En dos o tres ocasiones que tomó la pelota con opciones claras, Bernard se notó “desencanchado”. Mas, sería cuestión de esperar.
Conforme el frenesí del cronómetro se multiplicaba en dígitos, el gigante de ébano iba tomando confianza y asentándose sobre el terreno de juego.
La oportunidad le llegó por la vía de la pena máxima. Dave Myrie entraba en el área y Eduardo Valverde quiso marcarlo, pero Myrie recurrió al “piscinazo” y el árbitro mordió el anzuelo al sancionar el penal, que Kurt convirtió, al 34’.
Algo así observamos ayer al declinar la tarde sin sol, pero sin lluvia, en la gramilla del estadio Nuevo de Limón.
Johnny Chaves, estratega azul, recurrió a Fra nco Basso, un defensor, con la idea de neutralizar de algún modo el creciente dominio de Limón, pues a esas alturas (59’), Kurt ya se había asentado en el esquema esmeralda y conducía con propiedad los hilos del juego.
Entró Basso. Salió Leonardo Madrigal. Dos minutos después (61), la “tromba” dio en el blanco y Yosimar Reid anotó el 2 a 1.
Franco Basso no jugó mal. El “punto de giro” que operó en la trama radicó en dos aspectos.
Veamos. Por un lado, la salida de Leonardo Madrigal. Asombrosamente, por lo vertiginoso, el esquema de Chaves, que había funcionado con dos líneas de tres entre el mediocampo y la zaga, se desdibujó por completo.
Entre tanto, la visión de juego de un líder sobre el terreno, se consolidó hasta el final como el guía indiscutible del que, hasta ayer, había carecido el elenco de Ronald Mora.
Kurt ha vuelto. ¡Y de qué manera! En síntesis, un clímax victorioso para Limón. Y un desenlace ingrato para la Vieja Metrópoli.