Norteños y chuchequeros empataron ayer sin goles en un encuentro con muy pocas emociones, tan pocas, que sobran los dedos de las manos para contarlas.
San Carlos pecó en la creación, mientras que el cuadro de Puntarenas resintió la falta de su goleador Yendrick Ruiz por lesión. Su única carta ofensiva (Louie Carr) nunca mostró el mismo peso.
Los primeros minutos nos regalaron a un San Carlos encimando a su rival. Fue ahí donde logró su mejor cosecha, con dos cabezazos de Kenny Cunnigham justo al centro de la portería custodiada por Luis Diego Sequeira, más otra llegada de Álvaro Sánchez.
Lo mejor del partido se vio al epílogo, cuando el propio Sánchez sacó dos grandes remates.
Uno de ellos fue al ángulo cambiado de Sequeira, que a una mano le sacó el gol cantado. El otro fue una vaselina del pequeño volante, con otra tapada como respuesta.
Estas acciones le dieron el título de figura al meta Sequeira.
San Carlos apostó por dos conductores, Michael Mora y Gustavo Pérez, pero nunca respondieron y el equipo utilizó el recurso del pelotazo al fondo para maquillar sus carencia en el medio campo.
Era lógico que el ánimo de Daniel Casas desde el banquillo no fuera el mejor. Como respuesta, el estratega envió a jugar por el centro, por arriba y abajo; pero nunca logró acomodar a su equipo, por eso el enfado en todo el partido.
El volante Diego Brenes y Edder Nelson lo intentaron a base de ganas, pero las opciones murieron en los pies de Carr, único en punta con la misión de ganar en altura ante la sólida torre de Edder Monguío.
Carr tuvo la más clara en sus pies en la complementaria, pero ante la presión no pudo rematar en el área pequeña y desperdició abanicando el balón entre sus piernas.
El pundonor y la verguenza deportiva de los locales casi desequilibran la balanza al final, pero un acertado Sequeira se los negó.
Por el momento los porteños celebran la obtención de un punto que los ubica entre los cuatro mejores del torneo, eso sí, sin demostrarlo en la cancha con buen futbol.