
Una curiosidad quedará en la lista de anécdotas de la primera final del Torneo de Copa disputada entre Liga Deportiva Alajuelense y Saprissa.
La Liga levantó ese llamativo trofeo que cuando se develó sorprendió a propios y extraños, al ser muy diferente a lo habitual y estar inspirado en la naturaleza costarricense.
Con su victoria por 2 a 0 en esa final, Alajuelense se adueñó de una copa que deberá esperar unos días para incluirla en su vitrina.
¿Qué pasó? Según la oficina de comunicación de la Liga, el trofeo no se cayó en ningún momento, pero se partió la parte de abajo.
Los jugadores y el cuerpo técnico subieron a la tarima de premiación, primero por sus medallas y luego por esa copa. Y de una vez salieron corriendo a celebrar con los aficionados, en medio de la lluvia.
Pero en determinado momento, al pasar de mano en mano, ese trofeo se partió en dos y en las tomas televisivas de FUTV se mostró a uno de los periodistas del club, Daniel Sanabria, cargando una parte y Johan Venegas llevaba la otra.
¿Qué pasará entonces? “La Unafut se lo dejó para poder arreglarlo, por lo que se hablará con Derico Cavallini, quien lo diseñó, para trabajar en el arreglo”, respondió la oficina de comunicación de la Unafut.
Cuando se presentó la peculiar situación, algunos aficionados mostraron su creatividad para hacer bromas al respecto, señalando que fue tanta la emoción de ganar una final que sucedió eso.
Sin embargo, más allá de las risas y hasta las burlas, la realidad es que con este trofeo de Alajuelense ocurrió lo mismo que con el cetro de Saprissa de la Recopa. A los dos se les partió la base.
El trofeo del Torneo de Copa tiene una altura de 70 centímetros y pesa seis kilogramos. Está inspirado en la naturaleza, exaltando al oso perezoso como símbolo nacional y el labrado también muestra hojas del trópico que son muy características de Costa Rica, igual que las ranas.
