Cartago. El grito de “¡Azul! ¡Azul!, ¡vamos Cartago!, ¡sí se puede!”, se fue diluyendo en las gradas del Fello Meza. La generosa y fiel afición brumosa apagó las sonrisas, salió cabizbaja y aceptó la derrota con resignación.
Su equipo luchó con más deseos que talento y no pudo ante el orden, el coraje y los deseos de supervivencia del equipo rojiamarillo, que ayer sacó la faena cuando más necesitaba del triunfo.
El Herediano recuperó terreno y entró en zona de clasificación, luego de una laboriosa victoria, 1-0, en el marco de un clásico provincial de poco futbol, garra por doquier y arbitraje titubeante que dejó dudas por descoordinación con sus asistentes, al permitir el juego brusco, perdonar varias tarjetas que ameritaban algo más y dejar al menos dos penales sin sancionar en el área florense.
El resultado rescató la continuidad en el banquillo visitante de Paulo César Wanchope, cuestionado en la semana luego de la derrota en casa 1-3 ante la Universidad de Costa Rica y con la advertencia de que debe sacar como pueda los puntos necesarios, para avanzar a la segunda ronda.
Sin embargo, más que desubicarse por el ultimátum de los dueños del equipo, los 11 jugadores visitantes saltaron a la cancha con una mentalidad agresiva, que respetó el sentido colectivo y un bloque que nunca se desordenó ante la presión del rival.
El triunfo se construyó a partir de la seguridad de su arquero, Ricardo González, y la entrega de cuatro enérgicos defensas, unidos a un contención que regresó a la titularidad, Bismarck Acosta, quien fue muy certero en los cierres por bajo y por alto.
Con ese cerrojo bien afilado, el Team apostó al contragolpe bajo la guía de la dinámica dictada por Angulo y Blanco, la garra de Cunningham y la potencia del colombiano Óscar Briceño, la figura ayer de la cerrada contienda.
El suramericano trabajó por los costados, arrastró marcas, pivoteó con inteligencia y aplicó su fuerza para desequilibrar.
Y al minuto 41, llegó la recompensa a su esfuerzo, al capitalizar un centro de tiro libre de Angulo y una mala salida de Donny Grant, para sellar la solitaria anotación.
Sin respuesta. Del lado contrario se vio un Cartaginés que llegó muchas veces al área enemiga, con más entusiasmo que ideas claras de un mediocampo que fue superado ayer en todo momento.
El equipo de Juan Luis Hernández nunca tuvo la capacidad ni la tranquilidad ofensiva para concretar en gol las ocasiones a su disposición. Las variantes suramericanas, Edmar Figueira y Christian Turi, no llenaron las expectativas.
Los aficionados locales nunca cesaron de apoyar ni de gritar las frases de “¡Azul! ¡Azul!, ¡vamos Cartago!, ¡si se puede!”, que lanzaba el anunciador oficial. Pero se fueron apagando porque en el campo pudo más la garra y el orden de un adversario bien parado en su territorio.
Una y otra vez, ante la desesperación por empatar, se estrellaron sus delanteros contra una muralla impenetrable; hasta el zaguero. Martín Arriola se fue adelante en pos del milagro que nunca llegó.
Paulo Wanchope le ganó la partida a Juan Luis Hernández y salvó su puesto por el momento. El 1-0 se hizo grande y no hubo forma de alterarlo, luego de que Fabián Rojas dejó ir el segundo tanto ante el oportuno achique de Grant, al 80’.
Herediano salvó su imagen en Cartago y, a falta de dos juegos, recuperó opciones de cara a un ansiado boleto a la segunda fase.