A Minor Vargas le bastará con convencer de su inocencia a un solo miembro del jurado para evitar que se le declare culpable en el juicio en su contra en Estados Unidos.
La ley penal estadounidense determina que el jurado deberá llegar a una decisión unánime para poder otorgar un veredicto; si esta no se logra, la fiscalía podrá programar un nuevo juicio o desestimar la causa y dejar libre al acusado.
“Si el juicio se declara nulo la fiscalía podría valorar si decide pedir uno nuevo o podría no hacer nada y desestimar la causa. Son criterios muy discrecionales”, afirmó el abogado penalista Javier Llobet.
Normalmente un jurado está compuesto por 12 personas, por lo que un solo miembro que vote en contra a la mayoría serviría para impedir el veredicto.
Vargas, a quien se la acusa de siete delitos de fraude, se acogió desde un inicio al derecho de ser juzgado por un jurado; la otra posibilidad era que lo hiciera un juez.
Su decisión permite incluir el tema del consenso en el proceso pues serán 12 personas y no una la que determine un veredicto. También influye que serán personas comunes y no expertas quienes decidan.
“Eso en realidad no significa nada, porque no es que el jurado sea ignorante. Ellos pueden entender las cosas de hecho y no a profundidad de derecho, pero eso permite una decisión a conciencia, no sujeta a reglas”, explicó la también abogada penalista Gloria Navas, quien además conoce el sistema estadounidense de cerca, pues incluso ha participado en él como testigo.
“Con esa declaratoria se busca ampliar plazos para la investigación en casos graves, como un fraude, por ejemplo. En el contexto de este caso, es muy posible que la defensa necesite tiempo para preparar su caso, pues en Estados Unidos la intención es que los juicios sean rápidos”, añadió Navas.
El defensor de Vargas en Estados Unidos, Jeffrey Everhart, aseguró a este medio que dicha declaratoria tampoco supone ninguna ventaja especial para Vargas.
Si bien la defensa tendrá más tiempo entonces, también gozará de este la parte acusadora.
Precisamente para estos últimos es de suma importancia fortalecer su caso, pues si las pruebas presentadas son débiles, o la acusación no está bien fundamentada, la defensa puede solicitar desestimar el caso, y si el juez lo acepta, el acusado quedará libre de todo cargo.
En este escenario la parte acusadora ni siquiera podrá apelar el fallo del juez y el individuo no podrá ser acusado por lo mismos cargos, pues el sistema estadounidense protege a las personas del
Las mismas particularidades aplican para el otro imputado en este caso, el también costarricense Jorge Luis Castillo.
Si las solicitudes de Vargas y Castillo son aceptadas, el juicio contra ambos arrancaría no antes del próximo 15 de agosto.