
Montevideo. Puso a los jugadores a cargar una bola de tenis 24 horas al día. Recetó vitaminas y barras energéticas. Dirigió por “telepatía” un partido en el Saprissa. Y se dice que mandó un espía a seguirle los pasos a Uruguay en Guatemala.
René Simões estuvo solo dos meses al frente de la Selección. Sin embargo, es de esos personajes que necesitan unos cuantos días para dejar huella. En su caso, no tanto por los resultados deportivos, sino por sus salidas pintorescas y sus curiosas tácticas de motivación.
Primero fueron las pelotas de tenis. Ordenó darle una a cada jugador y miembro del cuerpo técnico, los reunió y les dijo: “Ustedes no tienen en la mano una bola, tienen en la mano el Mundial del 2010”.
De esta forma, creó una metáfora tangible para intensificar el grado de compromiso. Los futbolistas debían llevar siempre la pelota; perderla era visto como una grave falta de responsabilidad.
Lo que todavía no se sabe es qué pasó con la bola que se le asignó a Froylán Ledezma.
También ordenó añadir complementos energéticos a la dieta de los futbolistas y dispuso hacer cinco tiempos de comida, un ajuste gastronómico para mantener siempre “combustible en el cuerpo”, según sus palabras.
Suspendido para el primer duelo del repechaje, aseguró que iba a dirigir desde su “casa y por telepatía”. Como su hogar está en Brasil nadie le creyó mucho. Y la tal telepatía era, por supuesto, un moderno equipo de comunicación.
La prensa uruguaya denunció un supuesto espía en la concentración charrúa en Guatemala. Se le preguntó a Simões, quien no dijo ni sí ni no. Simplemente explicó que tiene colaboradores en todo el mundo que le ayudan en este tipo de situaciones. “Tú menciona un país, cualquiera, y te aseguro que tengo un contacto”, respondió.
Los números. En el plano deportivo el brasileño se despide con 47 por ciento de rendimiento luego de una victoria, dos empates y una derrota en cuatro partidos.
Estos números son en realidad secundarios. Lo único que importaba era obtener el boleto a Sudáfrica; es el gran parámetro para certificar el éxito o el fracaso.
Sin embargo, aunque no logró la meta, bajo su dirección Costa Rica obtuvo dos empates de visita (EE. UU. y Uruguay) que en otras circunstancias serían positivos, especialmente el 1-1 del Centenario.
El propio miércoles en la noche, junto a fotografías que documentan el valor histórico del estadio uruguayo, Simões anunció que no seguiría al frente de la Tricolor.
Dijo que a estas alturas de su carrera como entrenador (tiene 57 años) ya no puede encarar procesos de tan largo plazo. Así que se llevará las bolas de tenis a otro lado.