Fiorella Masís. 16 octubre

Ninguno debía perder, pero empatar también era un pésimo negocio. Al final solo Saprissa pudo ver la luz, mientras otro se hunde en sus aspiraciones.

Manfred Ugalde abrió la victoria de Saprissa sobre Cartaginés. Foto: Rafael Pacheco
Manfred Ugalde abrió la victoria de Saprissa sobre Cartaginés. Foto: Rafael Pacheco

En esa pugna con el balón como estelar, también apareció otro lamentable protagonista, a veces muy recurrente: el arbitraje.

El cuarteto liderado por Brayan Cruz sacó nota roja en un duelo de mucho ataque y defensas fáciles de penetrar.

Las decisiones fueron erróneas en ambos lados de la cancha, pero el más evidente sucedió en un tanto legítimo de Cartaginés mal anulado.

Con esos ingredientes, en el Fello Meza se presenció de todo y una victoria final morada de 1-2.

Ambos estaban necesitados y eso se plasmó en la cancha desde muy temprano, pero iniciaron mejor los visitantes.

En el minuto 7, el peso de nueve goles en contra en dos derrotas escandalosas empezó a quedar atrás, al menos para este partido.

Manfred Ugalde corrió por la izquierda, se cambió el balón al pie derecho y en ese sencillo amague el defensor brumoso Jean Scott se fue directo, sin estorbar en lo absoluto al morado, quien anotó ante la salida de Darryl Parker.

El arquero sí pudo reaccionar en el 13' con una tapada fundamental con la que detuvo un remate de Christian Bolaños y después Ugalde mandó un cabezazo desviado.

En esos momentos, Cartaginés sufría la “ausencia” de Cristopher Núñez, quien después empezó a tomar más la pelota aunque el partido se jugó poco en el medio campo.

La pelota normalmente estuvo en alguna de las dos áreas y los zagueros cometieron varios errores, que convirtió el cotejo en emociones constantes.

Los malas determinaciones arbitrales sucedieron durante muchas acciones del primer tiempo y contra los dos equipos, como un penal a favor de los tibaseños y una expulsión que debió ser contra Roy Miller.

Sin embargo, lo más increíble sucedió en el minuto 32. Los locales estaban viviendo su mejor momento y hallaron el empate, hasta que una bandera que nunca debió levantarse provocó su enojo.

Una pésima decisión del línea Josué Mejía les anuló el tanto de Julio Cruz por una posición prohibida inexistente.

La determinación golpeó a un club al que muchas veces le es difícil reponerse de estas situaciones y tres minutos después les cayó el segundo en contra. Como se dice popularmente: tras de cuernos, palos...

Rándall Leal culminó el contragolpe morado con un pase milimétrico de Johan Venegas (35'). El camino ya se veía mucho más llano para los de Paté Centeno, que estaba sediento de triunfo.

Pero Cartaginés no renunció y en la primera mitad estuvo cerca de igualar. Briceño salvó en una ocasión y después Jorman Sánchez fue incapaz de aprovecharse de un error entre el portero morado y Ricardo Blanco.

Tras el descanso Cartaginés siguió siendo el más insistente y el gol llegó tan solo cinco minutos después (50').

Marcel Hernández provocó un tiro libre y él mismo cabeceó al centro de José Sosa, para poner el 1-2.

La afición que estuvo silenciada, sobre todo por ser minoría en casa, despertó. Al reloj le faltaba mucho camino, pero por más que quiso, Cartaginés se quedó en deseos.

Su ímpetu se fue acabando, las ideas se convirtieron en corridas a puro corazón, mientras Saprissa se decidió a cuidar el marcador.

Lo dijo Michael Barrantes tras la derrota ante Herediano, lo importante para su equipo era ganar, sin importar cómo y con qué estilo.

Y así fue, le tocó soportar, estar al límite y sacar balones de área, no como le gusta a Paté, sí como lo exigió la necesidad.