Fiorella Masís. 7 marzo

Saprissa se enfrenta nuevamente a los fantasmas que lo acechan desde el torneo anterior. Tiene momentos de reposo y de un momento a otro está contra la pared.

Ariel Rodríguez, jugador de Saprissa, intenta quitarle el balón al griego Álvaro Sánchez. Fotografia: John Durán
Ariel Rodríguez, jugador de Saprissa, intenta quitarle el balón al griego Álvaro Sánchez. Fotografia: John Durán

Eso, precisamente, vive ahora, luego de tres partidos sin ganar y viendo cómo Alajuelense le sigue sacando distancia.

Si la diferencia entre ambos equipos ya había quedado clara en la cancha, la tabla de posiciones la hace inequívoca (diez puntos de distancia).

Los morados cayeron en la Cueva 1-2 ante el Municipal Grecia de Gilberto Martínez, quien plantó un rival decidido a llevarse más que un punto. No renunciar a esa posibilidad terminó por darle el triunfo.

También se aprovechó del Saprissa frágil, al que con poco le pueden hacer mucho daño. Y así sucedió.

Se enfrentó también al club que en un partido muestra una ligera evolución, o algo parecido, los jugadores hablan de sentir una mejoría al mando de Roy Myers y luego caen, una vez más, en la inestabilidad de hace meses.

Wálter Centeno ahora “se salva” de los señalamientos, pero el mal permanece.

Su salida trajo calma momentánea y cumplió con la solicitud de una gran parte de la afición. Además, seamos sinceros, la cuerda no daba para más.

El cambio era necesario, aunque se queda lejos de ser la cura definitiva en un equipo de profundas debilidades.

Myers hizo algunas modificaciones en sus primeros juegos y se notaron, sobre todo al plantear un equipo mucho más directo.

Ante Limón y Herediano encontró los resultados de esa forma, dando una luz de esperanza en la hinchada tibaseña en medio de reclamos y disgustos.

Después llegaron los empates ante Santos y San Carlos, haciendo más grandes las dudas que ya venían arrastrando, disimuladas con victorias.

En su casa debió ir siempre en contra, buscando el empate más que la victoria, porque esa opción estuvo muy lejos de sus posibilidades.

Ni siquiera Cristhian Bolaños, con su versión mejorada en este torneo (sin ser la acostumbrada) pudo rescatar al conjunto morado.

Tampoco el argumento de rescatar un resultado en la cabeza de Kendall Waston, quien pegó un balón en el palo (11′) y después poco pudo colaborar en ofensiva.

Saprissa vuelve a sufrir en esa zona, en la producción y, sobre todo, ejecución de goles; pero también mantiene los problemas en defensa.

Es decir, los avances a veces vuelven a ser retrocesos.

Se fueron los goles del lesionado Orlando Sinclair y el Ariel Rodríguez que regresó aún no se acerca al que anotaba en el inicio del certamen.

Grecia llegó poco y, por el contrario, fue efectivo. Su gran sorpresa fue el joven de 18 años Kenneth Vargas, hijo del exfutbolista del mismo nombre, otrora jugador de Herediano y quien también pasó por las filas moradas.

El delantero abrió el marcador en el minuto 34 luego de una acción de balón parado. La defensa morada ni pudo marcar ese centro, tampoco a Alejandro Castro, quien perdió el control de la pelota, y mucho menos a Vargas.

Saprissa reaccionó rápido con el tanto de Bolaños en acción individual de Jordy Evans (37′).

Pero lejos de que el descanso le sirviera, los morados se complicaron otra vez permitiendo el tanto del Tanque Castro en el minuto 57.

A partir de ahí fue un Grecia intentando controlar y un Saprissa más desesperado que ocupado.

En esa angustia por intentar salvar un punto tampoco pudo concretar la ocasión más clara en los pies del joven Jostin Tellería (72′).

Tres partidos después, los fantasmas vuelven.