La historia parece conocida: jugar bien gran parte del partido y luego terminar goleado en México. A Saprissa le faltó puntería y luego tuvo gruesos errores en defensa. ¿Mereció más? La pregunta deja espacio para muchas respuestas y la mayoría serán subjetivas, pero lo cierto es que el 4-1 en contra del Saprissa no refleja en un 100% lo visto en la cancha, al menos no durante 70 minutos.
Este miércoles la ‘S’ cumplió la promesa, porque así como lo hizo en la ida, llegó al Estadio Olímpico Universitario a jugar de tú a tú. Entre la motivación y su versión mejorada en el torneo de Concacaf, compitió sin complejos ante el conjunto mexicano.
Lo que le faltó eso sí, fueron goles, algo que evidentemente su rival sí logró. O también, si vemos una semana atrás, podríamos decir que padeció de concentración para que el 2-2 en la Cueva hubiera sido más bien un 2-0. La realidad es que no le alcanzó y cayó en la serie con un claro 6-3.
Tomando en cuenta los antecedentes y la historia reciente entre ticos y mexicanos, es innegable que el desempeño tibaseño fue, hasta cierto punto, inesperado.
Esta versión del equipo de Iñaki Alonso supo atacar. Pasó muchos momentos difíciles, algo que era casi imposible de evitar, pero al mismo tiempo se repuso a las adversidades, se plantó ante el Pumas y tuvo armas para responder.
Como era de esperarse, Pumas salió con la intención muy clara de buscar la anotación lo más rápido posible y lo consiguió en esos primeros 15 minutos de los que habló Alonso previo al duelo. La misión de evitar daños desde temprano se cayó en el 11′, cuando el conjunto local concretó mediante un cabezazo de Arturo Ortiz.
El zaguero le ganó la posición a Wálter Cortés y después se encargó de enviar un remate perfecto, imposible para un Aarón Cruz que después tuvo momentos para ponerse el traje de héroe.
Antes de ese tanto el Pumas había generado más oportunidades, realidad que vivió muy de cerca el joven Gerald Taylor, quien en apenas cuatro minutos ya había intervenido de manera oportuna, mostrando una vez más sus condiciones y personalidad en la cancha.
Pese a ese dominio de los locales, la S estuvo cerca de la anotación poco antes de recibir el 1-0. El conjunto tico quiso corresponder con acciones las palabras de sus jugadores, deseos de ser un contrincante complicado para los locales. Si Saprissa deseaba “plantearle cara” a Pumas, eso lo consiguió, pero también le faltó puntería.
En la primera acción de peligro los remates llegaron desde las piernas de Jimmy Marín, Marvin Angulo y David Guzmán y todos fueron desviados por la defensa y el arquero Julio González.
Saprissa nunca dejó de pasar apuros, sin que eso significara que desaparecía del partido; todo lo contrario, lo intentó en varias oportunidades pasando balones largos a Christian Bolaños, quien llegaba con espacio y en dos ocasiones le invalidaron la ocasión por fueras de juego.
Desde el otro lado, cada vez que Pumas tenía una jugada a balón parado llegaban los momentos más estresantes para los ticos. Así fue en el minuto 27, pero Aarón rechazó.
Después fue la oportunidad del guardameta azteca al evitar el tanto de Bolaños en el 34′. En el banquillo morado no podían creer que el festejo fuera tan esquivo.
La historia se repitió tras el descanso: Pumas salió a buscar el tanto y pronto Saprissa fue tomando confianza, hasta que por fin pudo celebrar, mediante el tanto de Ryan Bolaños (50′).
Ese gol encendió las alarmas del Pumas, que con algunas variantes volvió a tomar el control. Desde el banquillo también estuvo la diferencia, porque Saprissa no pudo responder tanto como los aztecas.
Con las anotaciones del argentino Juan Ignacio Dinneno (74′ y 82′) se acabó el sueño morado. Luego José de Oliveira (94′) hizo el daño más grande.
Saprissa pudo jugar bien en gran parte de la eliminatoria pero su estado de crisis sigue aumentando.

