
El defensor afirmó que las horas previas al juego se vivieron, a lo interno, de una forma motivante y con mucha ansiedad, más con el apoyo de la afición presente en el Ebal Rodríguez, de Guápiles.
“Sabíamos que la gente se iba a hacer presente al estadio, por lo que a nosotros solo nos quedaba hacer nuestro trabajo dentro del terreno de juego”, declaró Salazar desde la comodidad de su casa en Santa Bárbara de Heredia.
Ante todo, explica el porqué este título es el que más ha disfrutado, pese a coleccionar ya tres medallas de campeón.
“Para mí y para mi familia, y por el significado que tenía el ansiado 22, este título sin duda sabe más, pese a que el de Liberia también lo disfruté mucho.
”Cuando terminó el partido yo vi lo que significaba el título. Ver gente llorando, acostada dándole gracias a Dios y abrazándolo a uno, ahí es cuando uno se da cuenta de que hizo grandes cosas para el Herediano y te queda ese sabor dulce que le diste una alegría grande a una afición que lo merece”, describió el defensor central.
Pese a que duraron más de cuatro horas en llegar al corazón de la ciudad florense, el viaje de vuelta fue más que placentero, pues ya no se manejaba el estrés del partido.
“Realmente fue un viaje de vuelta soñado, íbamos muy alegres y satisfechos con nosotros. Algunos compañeros celebran más que otros, en lo personal yo siempre acostumbro en la alegría o la tristeza mantener un mismo perfil. Lo disfruté a mi manera”, añade.
Y es que el futbolista fue el baluarte en la zaga rojiamarilla, tanto con el primer técnico Jafet Soto y luego con Odir Jacques.
“Me voy satisfecho porque el día de mañana, cuando mis hijas estén grandes, puedo decir que fui parte de ese título 22 y que jugué todos los partidos y me siento muy bien con eso. Además, fue uno de mis mayores logros y me motiva más a seguir cosechando éxitos con Heredia”, manifestó el jugador, de 30 años.
Por algo cuando Mambo Núñez marcó el gol del triunfo, él confesó que se desconectó y se dejó llevar por la celebración en las gradas.
“Me fui a celebrar con los aficionados, hasta me quité la camisa y casi se la tiré a la afición y todo. Cuando Santos iba a reiniciar el juego yo todavía estaba celebrando con la gente en una esquina y casi ni me di cuenta. Esos dos minutos me marcaron mucho”, añadió.