El equipo de Sagrada Familia presentó una nueva apelación con el fin esquivar el descenso a la Liga de Futbol Aficionado (Linafa) .
Así lo confirmó el vicepresidente sagradeño, William Hernández, quien aseguró que la intención es obtener los seis puntos que perdieron ante Barrio México por la supuesta mala alineación de su técnico, Rodrigo Cordero, en el primero de esos dos juegos entre ambos.
“No nos hemos rendido, incluso hace varias semanas, antes de estar en peligro de descenso, se habló con el fiscal de la liga, Marco Aurelio Castro, para que él convocara a los presidentes de los clubes y fueran ellos los que decidan sobre el fondo del asunto”, afirmó Hernández.
Este sería el tercer strike de la directiva de Sagrada Familia por el mismo asunto, pues ya le fueron rechazadas las apelaciones interpuestas al Comité de Competición de la liga y al Consejo Director.
“El fiscal ya acogió la solicitud y en unos días esperemos que dé su versión, luego se convocará a una Asamblea y será ahí donde los presidentes verían el fondo del asunto y darían su veredicto”, añadió.
Si los jerarcas acogen el reclamo, esos seis puntos les permitirían a los sagradeños volver a la pelea junto al resto de clubes que luchan por no descender.
Esa decisión sería definitiva, pues al igual que sucede con la Primera, la Asamblea de Representantes es el órgano superior en la Liga de Ascenso.
De momento la fiscalía no realizó una convocatoria oficial para realizar esa Asamblea.
Pesar. Los sagradeños cifran en ese último reclamo la posibilidad de sortear el destino y darle una nueva oportunidad a la histórica franquicia de continuar en la Segunda.
William Hernández reconoció que tras la noticia del descenso el pesar acompañó al equipo en estas últimas jornadas.
“En realidad hay mucho dolor, todos, hasta antiguos miembros de la junta directiva, estamos muy consternados con la situación. Estamos tranquilos pero consternados por todo lo que ha pasado en este torneo. Los resultados no se dieron en la cancha”, aseguró.
Si no se salvan, los sagradeños correrían la misma suerte de otros equipos que no lograron reponerse al descenso de la Primera División y terminan por caer hasta la Liga de Futbol Aficionado.
El último que vivió esto fue el Municipal Puntarenas, Campeón Nacional en 1986 y ahora olvidado en canchas abiertas.