Cuando Rónald González vistió por primera vez el uniforme de Saprissa, en 1989, el estadio morado tenía césped natural y el cemento de la gradería de sombra oeste aún estaba fresco.
Hoy, en ese mismo escenario –que ahora tiene más plateas, cancha sintética y pantalla gigante– recibirá el último aplauso de los aficionados, aunque ya se había retirado desde enero.
González jugará entre un grupo de amigos su partido de despedida, como preliminar de Saprissa-Herediano. El rival será el Uruguay de Coronado de finales de los 80, donde empezó su carrera antes de llegar a la “S”.