Ronald González logró lo que parecía una tarea imposible hace escasos tres meses: alcanzar el boleto al Mundial Juvenil de Colombia 2011, con una selección en la que pocos creían, menos después de entrar por la mesa al Premundial de Guatemala.
Pero más allá de cualquier pronóstico, en tres partidos, con 12 goles a favor y solo uno en contra, aquella Tricolor mutó como la mariposa para regalarnos un buen futbol y la clasificación.
¿Cómo resume todo este período al frente de la Selección Juvenil, con dos escenarios tan distintos?
Ese episodio ante El Salvador fue un golpe muy duro para nosotros, fue una lección. Gracias a Dios se tuvo otra oportunidad más. Equipo había, lo que no hubo fue constancia en el trabajo.
Usted es el tercer técnico en clasificar dos veces a un Mundial Sub-20. ¿Cómo toma esto?
Yo estoy muy contento, pero ante todo muy agradecido con Dios y eso quiero que lo ponga así, que Dios siempre ha estado conmigo en todo momento. Siempre confié en el cuerpo técnico, porque este logro no es solo mío, sino también de Rolando Villalobos. Acá todos ponemos un grano de arena.
Usted destacó que tuvo más tiempo de trabajar en esta selección. ¿Pero cuál fue el principal cambio en estos meses?
El cambio que tuvimos fue habernos llevado el “leñazo” de diciembre (eliminación ante El Salvador), ya de ahí los jugadores sabían lo que era quedar eliminados.
“Después de enero vi un espíritu de lucha en el equipo. Lejos de haber sido una cuestión milagrosa, más bien fue algo de actitud de ellos, de más cuidado, entrenamiento y dedicación.
¿Ya está definido el grupo?
Acá hay una base de 20 jugadores, digamos que de 25 muchachos. Ayer (martes) les dije: “Calificamos al Mundial pero no les aseguro que todos vayan a ir”.
¿Cuánto cambió el equipo con la inclusión de los jugadores que militan en el exterior?
Ganamos mucho en experiencia, ya que ellos juegan en buenas ligas (Mauricio Vargas en el Albacete de España, Jordan Smith en el Le Havre y Minor Escoe en Lorient, ambos de Francia). Tal vez no son de renombre en Europa, pero son jugadores que han estado entrenando a un mejor nivel.
También hemos visto cambios en el posicionamiento del equipo, sobre todo con Campbell...
Eso nos lo dan los partidos de preparación. Para que uno le dé la vuelta al equipo uno tiene que tener experiencias previas para no llegar a improvisar a un Mundial.
¿Cómo logró cambiar la mentalidad a un equipo que venía caído anímicamente?
Por convencimiento y por trabajo, además nació un vínculo que tal vez no estaba tan cercano como antes y que ahora se hizo más fuerte, porque ahora sí tuve más dedicación con los muchachos.
La gente tiene muy fresca la presentación de la Selección de Egipto. ¿Esto lo ven como ventaja o es desventaja más bien?
Es ventaja emotiva, pero estas son dos selecciones diferentes. Esto es como cuando uno tiene dos hijos y uno quiere comparar a uno con otro, más bien termina haciéndole un daño a uno de los dos.
¿Cuántos partidos antes del Mundial le gustaría tener?
Tenemos 16 semanas y media para el Mundial, entonces tenemos que aprovechar el tiempo. Queremos presentar el plan con fechas para trabajar con los jugadores y fogueos que debemos tener. Ahorita no te puedo decir cuántos partidos vamos a tener, porque primero estoy con la semifinal.
La Selección de Egipto tuvo un presupuesto de casi ¢297 millones. ¿Espera usted algo parecido?
Yo no sé mucho de números. No sé si serán 200, 300 o 100 millones, no tengo un número específico, lo único que vamos a pedir es lo mejor.