
Alajuela. Como aprendices de bardo, los rojinegros trataron de escribir un poema futbolístico, pero solo lograron líneas retorcidas que, sin embargo, rimaron en cuanto a que se tradujeron en los goles suficientes para derrotar a los poetas.
Con toques precisos y rápidos, los dueños de casa hilvanaron jugadas más que suficientes para golear a los ramonenses, pero también cayeron en errores garrafales, que permitieron a los aguerridos visitantes ponerlos en jaque una y otra vez, dificultando lo que pude ser un trabajo sencillo para los manudos.
Pero, en general, cuando al minuto 12 Froylán Ledezma abrió el marcador, no fue sorpresa pues era lo lógico ante el dominio que exhibían los dueños de casa frente a un equipo ramonense que de voluntarioso no pasaba.
Sin embargo, conforme avanzó el tiempo los defensores locales cayeron una y otra vez en una complacencia extraña pues en forma repetida dejaron la bola a expensas del rival, que tuvo en Kervin Lacey y Giovanni Castro a los hombres que más se proyectaron hacia adelante, pero que no supieron aprovechar las libertades que concedió la zaga manuda.
El tesón de los ramonenses encontró su recompensa en una jugada fortuita, cuando a los 22 minutos Rafael Vargas centró y Mauricio Montero envió la bola al fondo de su propia portería.
De ahí en adelante, los rojinegros tomaron las cosas más a pecho y sometieron a los poetas a un asedio asfixiante que se tornó en gol al minuto 30, cuando Víctor Badilla centró y Luis Diego Arnáez remató de cabeza para poner a la Liga de nuevo adelante en el marcador.
En la etapa de complemento, los visitantes trataron de sacudirse el yugo rojinegro, pero carecieron de argumentos para profundizar, pese a que los manudos siguieron dando libertades inexplicables, salvo que sea por exceso de confianza en su supuesta superioridad.
Por otra parte, los locales no supieron aprovechar sus llegadas al área visitante y desperdiciaron múltiples oportunidades de anotar, hasta el minuto 73, cuando el recién llegado Wilson Muñoz desbordó a la defensa poeta y centró para que Wílmer López, la mejor pieza local, lograra el tercer gol manudo.
La Liga siguió arremetiendo contra un Ramonense que rehusaba rendirse, lo que dio lugar a un juego rápido, pero bastante confuso. Al minuto 85, Wílliam Cambronero derribó a Hárold Wallace, quien contestó el ataque y se ganó la expulsión.
Es cierto que lo que cuenta en el futbol es la victoria, pero los rojinegros no lograron encontrar la coordinación que satisficiera a plenitud a sus seguidores, sobre todo ante un equipo poeta con argumentos futbolísticos muy limitados.