
San Ramón. Barrio México se alzó con una victoria a domicilio, 1 a 2, ante Ramonense en el inicio de la final del Torneo de Clausura de la Segunda División.
De ese modo, el equipo capitalino quedó en buena posición para sentenciar la serie, este domingo, en su propia cancha del ST Center, en Aserrí, y visar su pasaporte a la gran final de la temporada ante el Municipal Grecia, campeón del Apertura 2007.
Anoche, los primeros 15 minutos de la parte inicial fueron dominados por los locales, quienes llegaron con bastante peligro al área del equipo de la franja roja.
Por ese motivo no extrañó que el cuadro poeta se fuera arriba en los números al minuto 14 por medio de su goleador Reyner Solano.
El tanto ramonense creó la algarabía completa en el estadio Guillermo Vargas Roldán, que anoche presentó un lleno completo como desde hace tiempo no se veía por estos rumbos.
La anotación en contra ofició como un despertador para los mexicanistas quienes cayeron en la cuenta de que estaban en la disputa de una final y que, a esas alturas hacían poco por su causa.
El asunto fue que los capitalinos empezaron a llegar con mayor frecuencia por los predios moncheños; así, al 31’, el goleador de la visita, Alejandro Alfaro, obligó al meta Gabriel López a emplearse a fondo para evitar la caída de su cabaña.
Sin embargo, el gol del equipo de la franja roja cayó por medio de Juan Campos (38’), quien alcanzó a rozar un disparo de tiro libre cobrado por Fabricio Alpízar y que sobró a la defensa local.
La paridad le dio un mejor talante al Barrio, que definitivamente tomó las riendas del partido.
Ventaja. Cuando el partido se reanudó tras el descanso, los mexicanistas se veían con mucha mejor forma y a sus anchas.
Alejandro Alfaro, tal y como lo hacen los buenos goleadores, no le falló a su equipo y marcó una anotación de excelente factura y que le daba una ventaja valiosa.
El juego –que fue de mucha entrega– ganó en intensidad y fue llevado de una manera inteligente por los mexicanistas; estos supieron soportar el asedio que lanzó sobre su puerta los poetas, quienes terminaron volcados en pos de un empate que no llegó.