Un comunicado de prensa, redactado en términos muy correctos, puso el punto final al fiasco más grande de la era de Jorge Vergara: la nueva mascota del Saprissa.
“Agradecidos por el interés expresado por la afición, que se ha manifestado en torno a la nueva mascota que el Deportivo Saprissa lanzó hace algunos días, con base en minuciosos estudios de mercado y pensando siempre en la evolución de nuestra institución, el club morado se compromete a mantener la antigua mascota del equipo, a la que nuestra afición ya identifica como símbolo del equipo morado.
“Para Saprissa, la opinión de la afición siempre es importante, ya que es sinónimo del sentimiento que despierta el equipo con mayor tradición en Costa Rica y por ello, en la lucha por el objetivo de ser campeones del Torneo de Verano 2010, juntos club y afición, hacemos un solo equipo”.
El boletín, que llegó a la redacción de La Nación a las 5:40 p. m., no tiene la firma de una persona física. Cierra con un “atentamente, Deportivo Saprissa”.
No se aclara cuál de los dos antiguos Monstruos volverá a la vida.
De esta manera, la nueva mascota apenas tuvo seis días de vida, una sola presentación el domingo pasado –en la que fue repudiada– y una jubilación temprana.
Su debut en sociedad fue hoy hace una semana, junto con la presentación del nuevo uniforme del equipo tibaseño.
Al día siguiente, los comentarios en las redes sociales y en foros de discusión del club “hirvieron” en un cerrado rechazo a los dos nuevos símbolos de la “S”.
El uniforme (azulado, típico de la era del magnate Vergara) fue tachado de copia del de Chivas de Guadalajara y se acusó a la actual administración de robarle la identidad al equipo, que este año celebra sus 75 años de fundación.
Recordaron el cambio de color y la modificación del escudo como parte de sus argumentaciones
Sin embargo, fue la nueva mascota, identificada como un Súperamigo, aunque nunca tuvo nombre, la que se llevó las palmas en cuanto al repudio popular.
Diseñado en México, guarda un gran parecido con la actual mascota del Rebaño Sagrado.
En estos seis días de existencia, las manifestaciones de descontento no se extinguieron; más bien, el tono subió y se le recriminó al presidente de la “S”, con crudeza y no pocos insultos, la decisión tomada con el Monstruo.
El domingo, los pocos aficionados que llegaron al estadio Ricardo Saprissa, le dieron una sonora silbatina a la mascota.
Ayer no fue posible localizar a funcionario alguno de la “S” para que ampliara el tema de la puesta en reversa con la mascota.
Ni el gerente, Víctor Badilla, ni la gerente de Mercadeo, Orietta Alvarado, aparecieron a pesar de las llamadas que se hicieron. Tampoco fue posible localizar, en México, a Efraín Flores, vicepresidente de futbol del Saprissa.
El tono del comunicado de ayer contrasta, notablemente, con las palabras de la gerente Alvarado, dadas a este medio y publicadas el sábado anterior.
“¿Porqué yo hoy tengo que escuchar a la afición si no la tengo en el estadio? Es fácil hablar cuando se está ausente”, expresó en esa oportunidad.