
Cuatro equipos de futbol de la Primera División costarricense viven, desde ya, momentos difíciles por el largo parón que tendrán de casi tres meses sin actividad oficial.
Económicamente, esos equipos subsisten al límite y toman severas medidas para que sus arcas no se hundan y así no llegar sumidos en crisis financiera a la siguiente temporada (Invierno 2010).
El mes de mayo, por ejemplo, es de desamparo para casi todo los clubes, a excepción de los que llegaron a las semifinales.
El resto está de vacaciones desde antes de terminar abril y volverá a competición hasta finales de julio, por lo que las taquillas están totalmente olvidadas.
No obstante, unas instituciones sufren más que otras.
Para cumplir con los pagos de planillas y el resto de costos administrativos, equipos como Puntarenas F. C. disminuyen gastos mediante contratos que no son anuales, sino de diez u 11 meses, según dicte su continuidad en el campeonato nacional. Es decir, en el Puerto, mayo no se pagó.
El jefe de prensa porteño, Marcos Espinach, manifestó que “los futbolistas saben que ese es nuestro proceder. A nivel mundial pasa mucho. Ellos están parados, pero apenas vuelven a entrenar se les gira su salario normalmente”.
Además, la parte más gruesa de su plantel se ficha por temporada, quedando libre al finalizar participación y siendo renovado para la nueva campaña.
Espinach dijo que estos períodos son muy complicados, dado que ciertos patrocinadores funcionan de la misma forma, ya que no les sirve inyectar recursos a un equipo que no tiene exposición.
“En estos meses lo que se hace es buscar plata para la siguiente temporada y nos la jugamos con lo que quedó de la anterior”, agregó.
“En nuestro caso, a los que aún tienen contrato se les da un subsidio cercano al 50 por ciento de su salario; a los que no, simplemente se les liquidan sus derechos laborales”, apuntó Bermúdez.
El gerente general agregó que al club, la UCR (como institución académica) le gira unos ¢100 millones al año, por lo que intentan ahorrar algo para esta época.
Águilas Guanacastecas también detiene sus funciones.
Su nuevo presidente, Luis Cubillo, explicó que actualmente no tienen relación profesional con ningún jugador, porque cuando acaban los torneos, finaliza el ligamen. No obstante, los que van a renovar cuando empiece la pretemporada, lo saben de antemano.
A su vez, Herediano, aunque sus jugadores reciben su salario los 12 meses del año, en este momento pasa por penurias.
El gerente financiero rojiamarillo, Carlos Salas, comentó que debido a la falta de fondos del club, hubo que suministrar capital propio de la dueña, Roxie Blen, para cumplir con las obligaciones económicas del club y sus jugadores.
Esto merced a la crisis que se vive en casa florense, la cual va de la mano de la inactividad.
Todavía no está lista la cancha sintética, por lo que no pudieron lucrar con ella, uno de sus principales patrocinadores, Coopemex, fue intervenido, y de otros dos ya se gastaron las letras de cambio, etc.
Lo que sí no hacen es renovar futbolistas con ligamen vencido hasta justo antes de volver a los respectivos entrenamientos.