Fiorella Masís. 16 septiembre

El pequeño Maykell McDonald, de apenas 10 años de edad, lloró y quiso salirse del partido que disputaba el sábado anterior con Alajuelense ante los insultos recibidos por parte de algunos aficionados de Saprissa.

El juego era entre las categorías 2009 y se efectuó en el Centro de Alto Rendimiento manudo, en Turrúcares.

Jonathan McDonald muestra la camisa alusiva a sus 100 goles en Primera División junto a su hija Emelyn, su esposa Andrea, su papá don Jasper y su hermano Maykell. Foto: Instagram de Jonathan McDonald
Jonathan McDonald muestra la camisa alusiva a sus 100 goles en Primera División junto a su hija Emelyn, su esposa Andrea, su papá don Jasper y su hermano Maykell. Foto: Instagram de Jonathan McDonald

Según relató el periodista de la Liga, Ferlin Fuentes, durante el compromiso un grupo de padres de familia “le gritaban algunas cosas” a Maykell, quien es el hermano menor de Jonathan McDonald.

Ante esta situación, los árbitros determinaron ponerle pausa al clásico.

Previo a esa decisión de los réferis, Maykell había derramado lágrimas y tuvo intención de abandonar la gramilla, comentó a La Nación su papá, Jasper McDonald.

Don Jasper suele grabar los partidos y este sábado no fue la excepción, por lo que no puso mayor atención a las palabras dirigidas a su hijo.

Él se encontraba en medio de las dos aficiones, las cuales suelen estar divididas, y cuando vio a su hijo llorando se percató de que algo estaba mal.

“Yo estoy concentrado grabando, cuando lo veo llorando, él quería salirse del partido y ahí lo detuvieron. Se secó las lágrimas, el árbitro habló con el entrenador de Saprissa y luego continuaron”, narró Jasper.

“Realmente no escuché los insultos porque estaba concentrado grabando, lógicamente decían cosas, pero yo como estoy bastante acostumbrado ya mis oídos se hacen sordos, he escuchado tanta cosa...”

Pero al saber de qué se trataba, su impacto fue grande, pues no esperaba insultos de un adulto hacia niños, fuera o no su hijo.

“Verlo llorando por un hecho de esos, lógicamente no es lo mejor para uno. Pero a la vez uno medio entiende un poquito (...) En la mente de uno no cabe que un aficionado le va a gritar a unos niños”, añadió.

Después del juego, en el que Maykell anotó el gol del triunfo (1-0), el primero en hablar con el menor fue el propio Jonathan McDonald, quien estaba entrenando cerca.

“Jonathan estuvo con él, lo abrazó y toda la cosa. Después yo llegué a felicitarlo por el gol y no le di mucha importancia al asunto porque es algo con lo que él ha estado viviendo y seguirá viviendo por mucho tiempo con esa sombra", apuntó.

Aunque en la familia son conscientes del peso que tiene el apellido, han tratado de hacerle ver a Maykell que su desarrollo en el fútbol es aparte al de su hermano e ídolo.

Sin embargo, situaciones como estas rompen con el pensamiento que le intentan inculcar al menor.

“Nosotros le estamos insistiendo que tiene que escribir su propia historia, lo tenemos hasta con un profesional que le ayude en cosas, porque sabemos de la sombra que maneja él. Entonces uno lucha para que otros no revuelvan las cosas, desearíamos que nadie ensucie esa parte”.

Don Jasper insistió en que nunca se está preparado para cosas así. Como dijo, para él ha sido normal los insultos a Jonathan, aunque también los considera innecesarios en un estadio.

“Uno no está preparado para eso (ofensas a los hijos), porque yo nunca haría eso sabiendo que tengo un hijo jugando o dos. He ido a un estadio y nunca le he gritado a nadie. Pero esto es lo que está pasando en nuestro país, es un problema casi nacional”, finalizó.

Tras el partido del sábado, Maykell siguió con su rutina de manera normal. Estuvo en las actividades del 14 setiembre y 15 de setiembre, día en que desfiló en Alajuela.