Antonio Alfaro. 10 julio

Si se quedaba, en hora buena; si se va, no me hace falta.

Permítame escribir como aficionado al Real Madrid ante la que parecía posible, nada descabellada y ahora concretada partida de Cristiano Ronaldo hacia la Juventus.

Aunque no hubiera sido la primera vez que los sobresaltos terminaban en nada, como en el cuento del pastorcillo y el lobo, siempre hay una última vez en la que se comen las ovejas.

El preaviso fue tan extraño como revelador, en boca del mismo Cristiano, con la Orejona recién conquistada. Donde correspondía la fiesta, sus palabras sonaban a despedida. En lugar de un "soy" optó por un "fui", en torno a su felicidad vestido de merengue. No era feliz, está claro. Al menos no tan feliz como en otros tiempos. Quien habla de lo individual, en lugar del logro colectivo; quien insinúa un "adiós" en vez de sonreír por la tercera Champions, ya no no está a gusto.

Pues que se vaya. Que se lleve sus goles, sus impredecibles tiros libres, sus chilenas, sus bicicletas, sus regates, sus remates, sus peinados, sus pucheros, sus berrinches cada vez que no le pitan falta.

(Video) ¿Fue una buena decisión para el Real Madrid dejar ir a Cristiano Ronaldo?

Seguiré creyéndolo candidato al Balón de Oro, con mejor temporada que Messi. Seguiré pensándolo más completo que el argentino –no necesariamente mejor–, eficaz con izquierda, con derecha, de cabeza, en el área o fuera de ella. De Messi no puede decirse todo eso, si bien su regate en velocidad y la capacidad ante el marco, lo hacen igual o más imparable que Cristiano.

Que se vaya. Lo digo sin el tonto resentimiento del aficionado que llama “traición” a la salida de un ídolo. Simplemente no es eterno y este puede ser buen momento para el adiós.

Aunque sigue determinante, letal, definidor, a sus 33 años, cuántos podrían quedarle en el más alto nivel, ese que nos pone a discutir en el eterno debate Messi vs. Cristiano. ¿Dos años? ¿Tres? No lo veo con 36 años disputando el Balón de Oro. ¿Usted sí?

Ya no es aquel Fórmula Uno que arrancaba en dos tercios de cancha y no había forma de pararlo sin falta de por medio. Lo disimula casi por completo con el resto de cualidades, sobre todo la definición, esa que debería llevarlo a seguir mutando, a prolongar su protagonismo cada vez más como hombre de área. Como un "falso 9", su brillo podría mantenerse.

Nadie nota que en su rol actual después de seis temporadas consecutivas marcando más de 50 goles en cada una, ya suma dos por debajo de esa cifra. Mencionarlo parece tonto, un disparate, propio de un ignorante en la materia. ¡¿Quién no desea los 42 goles de su última campaña, la 2017-2018?!

Ese es el punto: no anota los bestiales 61 tantos del 2014-15, pero su venta, en medio de todo el perjucio para el Real Madrid, también trae un par de beneficios. Jugadores como Modric tienen calidad para un protagonismo hasta ahora acaparado por el portugués. Desde ya veo venir algún golazo de tiro libre de aquellos que no tenían más remedio que dejarle la pelota al "7". Por otra parte, el dinero y ego del Madrid, no me extrañaría que el cuadro merengue esté preparando un gran fichaje.

¿Neymar? No gracias. ¿Mbappé? Nada mal.

A ver... No me malentienda, si Cristiano decidía quedarse, a nadie le estorbaba, es un jugadorazo. Decidió irse: ¡buen viaje!