"Miente, miente, que algo queda", dice la frase del no muy ejemplarizante Joseph Goebbels, hombre fuerte de Hittler, hábil orador, con palabras como misiles contra cristianos y judíos, promotor del holocausto.
"No dirás falso testimonio", nos recordaba el octavo mandamiento recibido por Moisés, de seguro el más quebrantado. Aquello de "mentiras piadosas", cantando por Joaquín Sabina, parece justificarlas. Ni qué decir las "mentiras blancas", a las que de entrada se les atribuye una dósis de no bleza.
Mentiras son mentiras. En el fútbol, sin embargo, hay algunas necesarias, otras inevitables, incluso hasta aplaudidas.
Miente el habilidoso volante con la finta y el regate (así Garrincha como Modric); miente el que camina lento, mientras piensa rápido (nadie a lo Valderrama); miente el que insinúa con su pique un "voy" cuando en realidad prepara un "vengo" (hasta Cristiano recurre a la treta).
Miente el goleador que rechaza los elogios y siempre dice "esto de todo el equipo", ya sea como discurso prefabricado o en genuino intento de repatir méritos. En el fondo se satisface de ser él quien anotó. Qué hay de malo en eso. A fin de cuentas, cuando el gol lo abandone por un tiempo (siempre sucede), no podrá recurrir a la misma mentira: "esto de todo el equipo".
Miente de vez en cuando el técnico, porque las verdades serían más escandalosas.
Otros lo hacen pretendiendo desorientar, al mejor estilo de Jeaustin Campos, el mentiroso más franco de la temporada. Dice "vamos a esperar atrás" pensando en "presionar la salida", como lo hizo en la primera vuelta previo a su duelo con Saprissa.
Esta semana reconoció la disonancia entre su discurso y lo planteado. "Ahora no sé si me van creer", aseguró el estratega, de cara al segundo duelo con el cuadro morado.
De su astuto recurso tan solo me disgusta que utilice a la prensa y le mienta a la afición, "sin querer queriendo", a fin de engañar a su rival.
En todo caso, a Jeaustin Campos no le crecerá la nariz (sino no le ha crecido a más de un dirigente de nuestro fútbol, mucho menos a él). Otros mienten y no lo admiten.
Prefiero creerle al fútbol, el desplegado en las últimas fechas que deparó llenazo en el Fello Meza. Quien diga lo contrario, miente.
