Para pelear o discutir se necesitan dos. Nos lo dicen nuestros padres y/o abuelos hasta la saciedad cuando somos jóvenes, inclusive entrados en años.
En este diario, el periodista Juan Diego Villarreal nos cuenta en su columna de opinión que hubo una discusión entre un aficionado y los periodistas de Radio Columbia Anthony Porras y Luis Echeverría.
Creo que en este lamentable suceso, que no pasó a más por la pronta respuesta de la seguridad privada, todos tuvimos una cuota de responsabilidad.
Soy el principal responsable por no ampararme en la cantidad de personal que puede autorizar cada medio de comunicación.
Autoricé la acreditación de más personal porque buscamos la manera de brindar facilidades para la cobertura periodística.
Sin embargo, en la zona donde pasó la lamentable discusión solo debían estar los periodistas que no están en directo. Entre ellos, personal de periódicos y medios electrónicos.
Los periodistas radiales debían permanecer en el lugar que está ubicado en la esquina sureste de la gramilla. Como siempre.
Sin embargo, Porras y Echeverría se ubicaron en un lugar donde no debían estar sin consultarlo con el departamento de Comunicación del club.
Cuando nos percatamos de la discusión, enviamos a dos oficiales de seguridad privada y el tema se resolvió.
Todos tuvimos una cuota de responsabilidad, el señor Echeverría no debió retar a los golpes al aficionado, el liguista debió pedirle a un oficial de seguridad privada que les pidiera a los periodistas retirarse de la línea amarilla y yo tuve la culpa porque no debí acreditar más periodistas de lo que habitualmente se permite.
Para pelear se necesitan dos, nunca lo olvidemos.
