Por: Antonio Alfaro 6 noviembre, 2016

Al otro lado del teléfono, Aquil Alí me hizo una oferta que, aunque tentadora, era difícil de ejecutar. Palabras más, palabras menos, el hombre fuerte de Herediano sugería pedirle a Saprissa y a la Liga publicar los costos de su planilla; entonces, el Team también lo haría sin nada que temer –según le entendí–.

Aquella conversación, hace tan solo mes y medio, no contaba con las noticias de los últimos días. Parecía poco probable que manudos y morados mostraran sus cuentas. No contaba tampoco con que pronto tendríamos el monto de lo pagado a la Caja por los 12 equipos de Primera. Aquella conversación, en realidad, se dio por iniciativa florense, de Jafet Soto, a quien siempre atiendo cuando tiene quejas, esta vez acompañado de Alí, con el teléfono en altavoz.

Querían quejarse de El milagro de los panes en Heredia , columna publicada en nuestras páginas por Amado Hidalgo. Querían un espacio para responderle –que, por supuesto, les fue concedido sin ninguna objeción– (Jafet Soto: Un periodista investiga, no especula).

Comercial: excepto este mortal, ninguno de los columnistas trabaja en la sección deportiva y todos, sin excepción, tienen libertad para elegir temas y enfoques.

Seguimos: entonces, Alí y Soto me hablaron de cómo Herediano hace milagros con las uñas, mientras la Liga y Saprissa tienen robustas planillas administrativas. Jafet Soto, por ejemplo, asegura recibir materiales de construcción de un patrocinador y convertirlos en dinero vendiéndolo a una empresa ferretera (o constructora... ya no recuerdo bien). Eso, sin duda, no lo hace cualquier gerente.

El innegable esfuerzo, sin embargo, hoy no alcanza para entender las diferencias millonarias en los salarios reportados a la Caja. Tampoco basta justificarlo con la cantidad de empleados o los altos salarios que se le atribuyen a Juan Carlos Rojas y Paulo Wanchope.

Anulando ese argumento, Saprissa reveló que su equipo –solo cuerpo técnico y jugadores–, cuesta ¢75,9 millones al mes; la Liga confesó que el suyo asciende a ¢63.8 millones. Lo que Herediano reporta ronda los ¢31 millones (según cálculos de La Nación, basados en datos de la Caja), incluidos jugadores, cuerpo técnico, administrativos...

Herediano –según le entendí a Aquil Alí– no tendrá problema en revelar cuánto cuesta su equipo.