San José (AFP). Día y noche, con sol o lluvia torrencial, 600 obreros e ingenieros chinos construyen afanosamente un nuevo Estadio Nacional en Costa Rica, símbolo de la generosidad de la potencia asiática hacia un pequeño país centroamericano que cortó los lazos con Taiwán hace dos años.
Dentro de 17 meses, la selección de Costa Rica --que lidera la tabla de las eliminatorias de la Concacaf al Mundial de Sudáfrica 2010-- podrá comenzar a jugar sus partidos en el nuevo Estadio, que ocupará una esquina del enorme Parque La Sabana, en la zona central de San José.
Este obsequio chino, valorado en $74 millones, es levantado en el mismo lugar del viejo Estadio Nacional, que fue demolido, y será entregado terminado al gobierno costarricense en noviembre de 2010.
El coliseo, con capacidad para 35.000 espectadores, se usará en espectáculos artísticos y culturales, además de competencias deportivas, en un país que se está consolidando como potencia del futbol centroamericano.
Albañiles, soldadores, operadores de maquinaria: todos los constructores del Estadio son chinos y prácticamente ninguno habla español ni inglés. Solo unos cuantos saben decir "hola".
Los únicos costarricenses en el lugar son unos camioneros que retiran la tierra extraída de las excavaciones.
"No hablamos con ellos", explicó a la AFP Gerardo Salazar, uno de los choferes.
"Nos entendemos con señas", agregó su colega Raimundo Amador.
Vestidos con trajes de faena rojos y cascos naranjas, los disciplinados obreros chinos trabajan día y noche para cumplir el cronograma de las obras.
Ni siquiera paran durante los aguaceros tropicales que cada día, desde mayo y noviembre, caen durante horas sobre el Valle Central de Costa Rica.
Las obras sufrieron una demora al ser suspendidas temporalmente el año pasado por la Corte Suprema, luego de que un abogado presentara un recurso de amparo --al final desestimado-- alegando que lesionaban su derecho a la recreación, pues le impedían pasear por esa zona del parque.
El nuevo Estadio tendrá un techo ovalado (que lo cubrirá parcialmente) y "parece un grano de café", uno de los principales productos de exportación de Costa Rica, según el presidente Oscar Arias.
En broma, algunos funcionarios locales llaman al nuevo coliseo el "Nidi-tico", juego de palabras entre el estadio "Nido de Pájaros" de los Juegos Olímpicos de Pekín-2008 y el gentilicio costarricense.
"Gracias a la inmensa generosidad del pueblo chino", declaró Arias al colocar la primera piedra junto con el embajador chino Wan Xiaoyuan, el 12 de marzo pasado.
Por decisión de Arias, Costa Rica fue la primera nación de América Central que estableció lazos diplomáticos con China, tras romper en junio de 2007 con Taiwán, considerada una provincia rebelde por Pekín.
Por ello, la donación del Estadio no solamente es un símbolo de generosidad hacia Costa Rica, sino que también parece una señal diplomática china hacia toda América Central.
En dos años, el gobierno comunista chino ha desembolsado unos 400 millones de dólares para ayudar a este pequeño país, incluidas las obras del coliseo.
Otros dos países del istmo --El Salvador y Panamá-- recientemente declararon que quieren acercarse a China, lo que parece haber encendido la alarma en Taiwán, cuyo presidente Ma Yin-jeou visitará esta región dentro de dos semanas, por segunda vez en un mes.
Taiwán, que sólo tiene lazos diplomáticos con 23 pequeñas naciones del mundo, también ayuda a países de América Central, pero con montos irrisorios en comparación con los concedidos por China a San José.
Cualquiera sea el futuro curso de los lazos entre Pekín y Centroamérica, el Estadio Nacional de Costa Rica será seguramente por mucho tiempo un símbolo visible de la generosidad china.
Como también lo es el "Puente de la Amistad de Taiwán", una vía de casi un kilómetro que costó 27 millones de dólares a Taipei en 2003, y que acorta el viaje entre San José y la península de Nicoya, en la costa del Pacífico.