Rodrigo Calvo C.. 9 noviembre, 2008
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Miguel Segura Vargas, mundialista de Italia 90, se distinguió en su carrera como guardameta por su constancia, concentración y sacrificio, durante los 15 años que duró su participación en la máxima categoría futbolística.

Pero hubo algo que lo distinguió más. Fue su regularidad en equipos profesionales de Costa Rica, El Salvador y Guatemala.

Una década después de su retiro en 1997, la comisión de historia de la Unión de Clubes de la Primera División (Unafut) lo ratificó el martes pasado como el arquero menos batido del futbol tico.

Segura permaneció con el arco invicto del Saprissa durante 855 minutos en diez partidos, entre las temporadas de 1988 y 1989.

“Me sorprendió la noticia. No me lo esperaba. Un récord es importante y algo lindo para cualquier deportista. Me llena de orgullo superar a grandes porteros del país. Me demuestra que mi carrera no fue en vano. Hubo esfuerzo y sacrificio”, dijo a La Nación.

La marca de imbatibilidad le perteneció por muchos años a José Francisco Fonseca (Herediano), con 972 minutos en 1967. Pero el nuevo estudio de la Unafut ratificó su registró más bien en 603’, en el certamen de 1965-1966.

Secretos. El popular Manguera subrayó que mantener el récord de imbatibilidad fue complicado.

“Es dificilísimo mantener el cero en el marco durante más de nueve partidos. Cuando se va por el cuarto o quinto juego se siente mucho la presión y había que trabajar horas extras”, recordó.

Pero lo más engorroso para el tibaseño fue suplantar a un arquero mítico y todo un ídolo en la masa saprissista: Marcos Rojas.

“Eso fue un peso que tuve encima. Marcos ha sido de los mejores porteros de Costa Rica. La afición del Saprissa estaba bravísima porque Raúl Bentancor lo había separado. Fue dificilísimo ganarme al público. Tal vez me metían un golazo y la gente creía que tenía que atajarlo. Poco a poco me fui ganando la confianza del entrenador”, reveló.

Además de Rojas, admiró a Rodolfo Umaña, Didier Gutiérrez, Gladstone Edmond, Dino Zoff, Eike Immel y Peter Schmeichel.

Resaltó que la fuerza mental como arquero fue positiva en ese tiempo, a pesar de que no disfrutó de un entrenador de porteros.

Luego alabó la compenetración con sus compañeros de zaga, Vladimir Quesada, Róger Flores, Alexis Camacho y Enrique Díaz, así como el contención Benjamín Mayorga, el creativo Alexandre Guimaraes y el goleador Evaristo Coronado; los dos últimos le colaboraban en los tiros de esquina y tiros libres.

Cara y cruz. Segura ponderó sus momentos gratos: en 1983, siendo un novato de 18 años, fue el mejor arquero de la pentagonal con Sagrada Familia; y en 1987 se lució con el Saprissa, al mando del uruguayo Raúl Bentancor, “un técnico que dejó huella en el club”.

El más inolvidable logro fue el Mundial 90, aunque confesó que no haber jugar lo perjudicó en su ritmo de juego poco después, cuando se reanudó la pentagonal final.

Atesora los dos campeonatos con el Saprissa, dos terceros lugares con Turrialba y ser electo el mejor portero del futbol salvadoreño con el Municipal Limeño.

Entre los momentos duros mencionó cuatro operaciones de rodilla, el descenso con Palmares y la noche cuando el Stuttgart alemán le marcó cinco goles, con tres del astro Jürgen Klinsmann.

Entre los guardavallas actuales resaltó a Keylor Navas (Saprissa), Alfonso Quesada (Universidad), Diego Sequeira (Brujas) y Adrián de Lemos (Herediano).

“Este récord lo puede llegar a romper otro portero el día de mañana. Ojalá que lo haga alguno de estos muchachos jóvenes que están saliendo. Si lo rompen, a mi no me va a llegar a molestar”, dijo.

Miguel Segura vive hoy una nueva faceta. Le transmite sus experiencias de 15 años a las promesas de las Selecciones menores, debido a que, desde hace tres meses, labora en la Fedefutbol como el preparador de arqueros.