
Apenas tenía una semana de haber llegado a la Liga Deportiva Alajuelense (procedente de Ramonense) y me lesioné durante un entrenamiento, sin siquiera jugar con el actual campeón.
La lesión fue de una forma muy extraña. De un momento a otro hice un pique (corrida rápida en corto detrás del balón) y apenas inicié este ejercicio, sentí como si tuviera una torcedura.
En ese momento, yo pensé que era solo el tobillo y no, era algo mucho peor, pues se me había ido el tendón de Aquiles.
De inmediato, el médico de la Liga, Alfredo Gómez, me indicó lo que pasaba y me explicó que había que revisarme y hacerme un ultrasonido para confirmar el asunto.
No creo que la cancha del estadio Alejando Morera Soto, donde me lesioné, sea sintética, tenga algo que ver con mi situación.
Más bien pienso que era algo que tenía que pasar. Yo no sé la explicación de mi mi lesión, pues no tenía desgaste físico ni ningún doler de tobillo. Tampoco traía ninguna dolencia de mi anterior club.
Ya llevo seis meses y días fuera de las canchas y aún me faltan unos 20 días para estar bien.
Durante todo este tiempo he recibido el apoyo de mis compañeros en el equipo. Ellos me dicen que vaya poco a poco, que no debo apresurar las cosas. En verdad, les agradezco ese apoyo.
El equipo también me ha ayudado mucho durante todo este trance, tanto en el económico como en lo mental.
La Liga se ha hecho cargo de todos los gastos médicos que yo he necesitado, como la operación en el hospital Cima, y me mantiene mi salario completo.
Lo más difícil para mi ha sido el no poder jugar, pues es complicado ver a tus compañeros en la cancha y uno no poder estar allí. Para si suerte, ya empecé el trabajo en la cancha, aunque no tan intenso con los otros jugadores.