
“Fui un jugador que cambié la mentalidad de volante recuperador y destructor a uno que aportara un poco más, pienso que cambié esa posición”, manifestó Solís.
“Creo que esa fue mi herencia, en ese momento estaba German Chavarría, Joaquín Guillén, (Benjamín)
La idea de darle “su toque” al contención, que a nivel mundial se llama hoy volante mixto, surgió para Solís cuando vio jugar a Josep Guardiola en el Barcelona que dirigió el holandés Johan Cruyff.
Con 37 años, casado y padre de tres niños, Solís confiesa que aún le quedaba ‘cuerda’ para jugar, pero que sus hijos le hicieron detenerse.
“Mauricio, de 10 años, un día me dijo: ‘papi, yo quiero tener un domingo normal’, y eso me puso a pensar mucho, gracias a Dios tengo de qué vivir, tengo un bar restaurante en Heredia, además de dos proyectos con mi señora”.
Contrario a lo que piensan la mayoría de los futbolistas, quienes terminan su carrera y buscan un espacio como director técnico, por ahora Solís no está interesado.
Hijo de Rodrigo Solís y María de los Ángeles Mora, el exfutbolista nació y creció en Los Ángeles de Santo Domingo de Heredia, y su vida en las canchas se inició en el equipo Tournón, a los 10 años.
Llegó a Herediano a los 16, en 1990, y desde ahí desarrolló una carrera que lo llevó por Inglaterra, Guatemala, Grecia, Estados Unidos, México e Israel, aunque en este último solo hizo la pretemporada.
“El futbol me dejó madurez, tuve como 15 entrenadores y me dí cuenta que manejar a las personas es muy difícil, siempre habían 11 contentos, siete más o menos y ocho o diez en desacuerdo total”.
Al preguntársele si hay algo de lo que se arrepiente, Solís indicó que el no haber trabajado más fuerte para quedarse en Inglaterra.
“Me arrepiento de que cuando llegué a Inglaterra –jugó en el Derby County– no tuve una actitud más agresiva para querer jugar, sentí que no me podía adaptar rápido, pasaron siete meses y dije que no se adaptaban a mí porque en ese tiempo se jugaba mucho al pelotazo, y más en el equipo de nosotros, que era pequeño”, comentó.
De lo que no se arrepiente es haber elegido el futbol estadounidense en lugar del argentino, cuando el técnico Juan Verón le ofreció jugar allá con Estudiantes de la Plata, puesto que él lo tuvo como futbolista en el Comunicaciones de Guatemala, donde Solís también lució.