Cartago. En un desteñido juego en donde no solo los goles estuvieron ausentes, sino también los remates a marco, Cartaginés y Pérez Zeledón empataron ayer.
El partido, disputado en la tierra papera, tuvo precisamente sabor a papa sin sal.
Fue un encuentro más entrabado y lento que un trámite burocrático, especialmente el primer tiempo, el cual amenazó con ‘matar’ de aburrimiento a los cientos de aficionados que asistieron al Fello Meza.
Carente de emociones. En los 90 minutos Pérez Zeledón no hizo un solo remate a marco, mientras que los de la Vieja Metrópoli, solo lo hicieron en dos ocasiones, y en ambos casos con escaso peligro.
De la primera mitad no hay nada que rescatar, el exceso de faltas y los constantes reclamos de los jugadores al cuerpo arbitral fueron una constante que entorpeció el flujo del juego.
El esquema de ambos conjuntos hizo que se cerraran espacios, los armadores de ambos equipos nunca encontraron su futbol, en Cartaginés Roberto Mudarra y en los guerreros del sur Tirso Guío pasaron desapercibidos.
Los delanteros generaleños Diego País y Jewisson Bennett con costos tocaron balón, mientras que el brumoso Ignacio Aguilar parecía un títere descompuesto: saltaba, caía y reclamaba, actuación que repitió en reiteradas oportunidades.
Al minuto 38 los paperos trataron de apretar el acelerador, Kenneth Vargas rompió el molde e hizo un par de jugadas vistosas, pero ninguna se concretó.
Cambios. En el segundo tiempo, al ver el paupérrimo desempeño de sus equipos, los técnicos movieron fichas, primero en la media cancha y luego en la delantera.
Juan Luis Hernández hizo ingresar a Andrey Campos en Cartaginés y Carlos El Piscis Restrepo acudió a Luis Stwart Pérez y Kenneth García para generar futbol en el equipo generaleño.
Luego saltó a la cancha el atacante Matías Recio para el equipo de casa y su colega Evance Benwell para los visitantes.
Con los cambios hubo un mejor tránsito del balón, los brumosos se entusiasmaron y trabajaron para buscar el triunfo.
A partir del 75’ los cartagineses encimaron a los generaleños, hubo un par de jugadas que pusieron a los aficionados a soñar con la victoria, Andrey Campos cobró un tiro libre en el epílogo, el cual generó una gran expectativa, pero la bola ni siquiera superó la barrera.
El esmero fue insuficiente, la pizarra quedó en ceros.