Luis Antonio Marín dio a conocer ayer que este torneo de Verano 2011 será el último en el que vestirá la camiseta alajuelense , y para ese efecto, la de cualquier otro club, pues colgará los botines para siempre.
El capitán rojinegro soltó el anuncio durante un homenaje que le organizó la institución eriza, en el hotel Ramada Herradura en Belén, en reconocimiento de su trayectoria como futbolista.
“Tengo dos sentimientos muy distintos. Primero una gran felicidad y alegría porque sé que doy fin a una buena carrera en la que logré bastantes cosas, pero también tristeza y nostalgia, porque desde que uno ingresa a esto (el futbol), sabe que el retiro llegará tarde o temprano, pero uno nunca está verdaderamente preparado”, expresó Marín, durante un discurso.
El zaguero agradeció a entrenadores, compañeros, junta directiva, a la afición, a la 12 y hasta a Carmelita, su primer club en Primera.
También, como el líder que siempre fue, le recomendó a los futbolistas jóvenes cuidar su vida personal y ser un ejemplo “porque hay muchas personas que nos ven como algo más que futbolistas”.
Posteriormente, la palabra la tomó el presidente de Alajuelense, Raúl Pinto, quien le garantizó a Marín un puesto como entrenador de liga menor, para que “enseñe todo lo que ha aprendido”.
“Lo pasaremos de jugador a profesor, lo vamos a preparar para un futuro”, apuntó Pinto.
A la ceremonia asistió toda la planilla manuda, así como excompañeros de equipo y de selección de Marín, entre ellos, Álvaro Mesén, Javier Delgado. Mauricio Solís y Luis Diego Arnáez; José Francisco Porras, Erick Lonis y Walter Centeno.
También estaba presente su familia, dirigentes rojinegros y figuras como el exportero Carlos Alvarado.
Debutó con Carmelita, en la temporada 1992-1993, para luego pasar a Alajuelense (1993-1998, 2000-2006 y 2009-2011), acumulando en la Primera División costarricense 477 partidos (23 goles).
Con los erizos ganó ocho títulos, siendo el más exitoso de la historia rojinegra, junto a Delgado.
También jugó en la Universidad San Carlos de Guatemala (1998-1999), en River Plate de Uruguay (1999-2000) y en el Maccabi Netanya de Israel (2006-2009).
En este último obtuvo dos subcampeonatos y fue el mejor extranjero de la temporada 2007.
Por su parte, con la Tricolor tuvo su primera oportunidad en un amistoso el 23 de junio de 1993 contra la representación Panamá (3-1), en el viejo Estadio Nacional.
Algo debió haber hecho bien ese día, pues jugó 127 partidos clase A más. El último fue una triste despedida en el repechaje para Sudáfrica 2010, en Uruguay, un 14 de noviembre del 2009 (1-1).
Con la Sele hizo cinco tantos.
Empero, sus mejores recuerdos quizás sean los dos Mundiales que jugó: Japón y Corea del Sur 2002 y Alemania 2006.
Hace algunas semanas, Marín contó que se debatía entre retirarse este campeonato, y ojalá con el bicampeonato en el bolsillo, o esperarse un año más para jugar con la Liga de Campeones de Concacaf.
Finalmente, optó por la primera opción.
Como máximo, si es que la Liga llega a disputar la final del certamen, le quedarían siete partidos más para jugar como profesional.
Aunque últimamente estuvo relegado al banquillo.