El 21 de junio de 1998 la mancha morada festejó un nuevo campeonato. La euforia era fácil de entender: el Saprissa sacó el título ante Alajuelense, y en pleno Alejandro Morera Soto.
Como nuestro futbol es así de organizado esa final se jugó en medio del Mundial Francia 98 y justo cuando Jamaica se estrenaba en la cita ante Argentina.
¿En lugar de bailar en las calles aquel domingo no era mejor estar frente al televisor a la espera del debut del equipo de todos?
Solo tres años después, Costa Rica sacudió el ambiente de la Concacaf cuando realizó la proeza de tumbar al gigante verde de la Concacaf en su casa.
Hernán Medford fue el autor de ese gol que enloqueció a todo un pueblo y acuñó un nuevo término futbolero: “ Aztecazo” .
A partir de ahí, el equipo de todos inició una andadura que nos ilusionó: creímos que el paso al siguiente nivel del “planeta Futbol” estaba más cerca. Como los jóvenes de las revueltas de París en 1968 –quienes creían que un mundo mejor estaba a la vuelta de la esquina– nos equivocamos.
Un 21 de junio de hace cuatro años Cuba nos puso en aprietos pero se avanzó, aunque la forma cómo se logró le costó el puesto a Steve Sampson: se consideró inaceptable que se clasificara por el tecnicismo del gol de visita.
En junio del 2008, ante un rival pavorosamente mediocre e inferior a la modesta Cuba de junio del 2004, al parecer hubo mayor comprensión por parte de la dirigencia acerca de las formas.
No hay problema: ese tipo de decisiones son resorte exclusivo de los mandameses del futbol.
Mas recordemos la historia de Julio César a quien un vidente le advirtió: “Cuídate de los idus de marzo” (el 15 de martius en el antiguo calendario romano).
Los idus (13 ó 15 según el mes) eran días de buena suerte. Julio César desoyó el consejo y aquel día le espetó al agorero que los idus de marzo habían llegado…, y nada. La respuesta fue sencilla: “Los idus no han terminado”. Minutos después, era asesinado y la expresión quedaría como sinónimo de una calamidad anunciada.
¿Idus de junio?