Fanny Tayver Marín. 22 noviembre
Andres Carevic llegó a Costa Rica el pasado 23 de mayo y en el aeropuerto fue recibido por Agustín Lleida. Un día después dirigió su primera práctica con los manudos. Fotografía: Jeffrey Zamora
Andres Carevic llegó a Costa Rica el pasado 23 de mayo y en el aeropuerto fue recibido por Agustín Lleida. Un día después dirigió su primera práctica con los manudos. Fotografía: Jeffrey Zamora

Desde México le siguen la pista a la transformación de Liga Deportiva Alajuelense y a los resultados que fecha a fecha cosechan los manudos en este Apertura 2019, con el español Agustín Lleida como gerente deportivo y con el argentino Andrés Carevic a cargo del timón erizo.

Así lo aseguró el director deportivo de Pachuca, Marco Garcés, en charla telefónica con La Nación.

“Yo conozco a Lleida desde hace mucho, tuve la fortuna de conocerlo desde mi instancia en Europa, yo estudié en Inglaterra y allá lo conocí, cuando él estuvo haciendo su maestría. Afortunadamente aceptó venir a Pachuca después de una invitación y estuvo a cargo de la Dirección de Ciencias del Deporte”, contó Garcés.

Indicó que los tuzos dividen toda la operación deportiva en cinco áreas y “él estuvo encargado de una, que es la de Ciencias del Deporte, donde hizo una labor muy destacada y fue parte fundamental de todas estas cosas que están pasando en Pachuca; afortunadamente nos ha ido bastante bien”.

Con Garcés, el hombre que llegó a Alajuelense como director de liga menor y que poco tiempo después asumió la gerencia deportiva manuda, se convirtió en una de las piezas claves de la reestructuración de las fuerzas básicas de los tuzos, un proceso del que surgieron figuras como Rodolfo Pizarro, Erick Gutiérrez o Hirving el Chucky Lozano, a quienes los trabajó desde los 11 o 12 años.

Fue uno de los formadores de todos esos jugadores que Pachuca exportó en los últimos años y que le generaron múltiples ganancias económicas al equipo.

Al consultársele qué tan importante fue Lleida en esa estructura, Garcés respondió: “Fue parte fundamental de la revolución de Pachuca”.

“Desde el principio pensamos en que viniera por un par de años, pero firmamos por tres años y él acabó quedándose siete años en el club. Una parte fundamental de su labor fue formar una parrilla de reemplazo, porque nosotros sabiendo que él es español y que tarde o temprano regresaría a su país, debíamos prever eso”, citó.

Además, indicó: “No pensábamos ni sabíamos lo de Costa Rica, él formó una parrilla de reemplazo, que cuando nos informa de su determinación de ir a Costa Rica a buscar otros retos, había formado profesionales que afortunadamente pudieron cubrir su espacio”.

Según Garcés, eso también refleja profesionalismo.

“Al momento tenemos a otro español, que es Juan José Díaz, que él formó y primero estuvo en el equipo Everton en Chile. Una vez que Agustín sale lo incorporamos y fue una incorporación con muy poca fricción, gracias a que él sabía perfectamente qué tenía que hacer y lo que Agustín venía haciendo”.

El director deportivo de Pachuca contó que conserva una gran amistad con Lleida y que pasan en contacto.

“He estado muy al pendiente de los resultados de Alajuelense. Me da mucho gusto por él, también por Carevic y por (Mario) Acosta, gente que salió de aquí, del club Pachuca y que nos llena de orgullo que estén triunfando en otros lados”.

También reseñó que le agrada ver la reorganización de Alajuelense con la misma fórmula que implementaron los tuzos.

“Significa un motivo de orgullo, un motivo de satisfacción y una reafirmación de que estamos por el buen camino y que el modelo puede funcionar también en otros lugares”.

Cuando en México a ellos les dio resultados, otros clubes de ese país apostaron por lo mismo y no le extrañaría que en Costa Rica suceda algo similar.

“Las buenas prácticas pronto se imitan y dejan de ser una ventaja dentro de las dinámicas competitivas, entonces uno tiene que mantenerse evolucionando”.

Garcés no solo habló de Lleida, también lo hizo del técnico que llegó al fútbol nacional como un desconocido, pero que hoy, tras lograr que Alajuelense adoptara muy rápido un estilo de juego definido, que comenzaran los resultados positivos, que el equipo ganara la fase clasificatoria y que tenga un pase directo a una eventual final, logró que a punta de trabajo, la gente cambiara la percepción de él.

“Me admira, pero no puedo decir que lo de Carevic ahí en Costa Rica me sorprende, porque aquí en Pachuca realizó un gran trabajo. Estuvo a cargo de la Sub-20 y después trabajó con Mineros, donde quedó superlíder, quedó campeón, siempre realizando un trabajo con ese profesionalismo e intensidad que lo caracteriza. Entonces sí, definitivamente es muy grato y admirable, pero no te puedo decir que es una sorpresa para mí”, reseñó.

Finalmente, Garcés mencionó que de esa escuela de Pachuca, que llegó hasta Costa Rica por medio de Alajuelense, la ciencia está en “un modelo de juego establecido, una manera de trabajar, una metodología de entrenamiento, una idea similar en cuanto a liderazgo que tiene que ver con unos valores determinados de confiar en la gente, de apostar por la juventud, de intentar evolucionar a través del buen trato”.

Con ese método operan Lleida y Carevic, los dos hombres que cuidan todos los detalles de cara al próximo reto de los manudos, pues el domingo le harán frente al partido de ida de la semifinal contra San Carlos, a las 6 p. m., en Ciudad Quesada. Y desde Pachuca, a los rojinegros les siguen la pista.