San Rafael de Alajuela. Cuando los duelos se vuelven cerrados, sin libertades para hallar las rutas a gol, el consejo es no perder la paciencia y capitalizar el más mínimo error del rival, para hacer la diferencia.
Esta lección de oportunismo la aplicó ayer la Selección Sub-20 de Costa Rica a su similar de Venezuela , para vencer 2-1 y ganar la doble confrontación amistosa, que se desarrolló esta semana en el país.
Los equipos habían empatado 0-0 en lunes anterior, en Heredia, como parte de la preparación a las eliminatorias al Mundial de Egipto 2009 . La Tricolor la tendrá en marzo, en Trinidad y Tobago, y la Vinotinto el mes próximo, como local.
La situación de despiste del adversario se presentó en las dos conquistas del equipo juvenil, al mando del técnico Rónald González.
En el primer gol tico, un centro del lateral Bryan Oviedo, al minuto 35, causó confusión entre los visitantes Ricardo Salazar y Guillermo Ramírez. La bola quedó suelta en esta desatención defensiva y, ni lerdo ni perezoso, el volante Luis González la envió al fondo del marco.
Algo similar pasó en la segunda diana, al 58’. El tiro libre cobrado en corto por Oviedo la dejó en bandeja para el derechazo del corpulento Derrick Johnson, desde fuera del área. El portero Romo soltó el balón y Josué Martínez fue certero para depositarlo en la portería.
Los venezolanos se habían adelantado en el marcador, a los 12 minutos. La falta dentro del área del arquero Álvarez contra Salazar, la transformó en gol el volante Louis Peña, luego de que se había repetido el penal –Álvarez lo detuvo la primera vez– por invasión al área.
Mejoría. Costa Rica subió su rendimiento de un partido a otro, con la incorporación de nueve elementos que no habían actuado el lunes.
Dos promesas del proceso Sub-18, el volante Rafael Felipe Chaves y el artillero Minor Escoe, se probaron y rindieron, en especial el primero que le brindó dinámica y claridad al equipo nacional.
El orden colectivo de la Tricolor sobresalió esta vez ante la rigidez del oponente, que trató de imponerse por fuerza y juego aéreo, pero que se vio mal ante el juego técnico, rápido y explosivo de los locales.
La Sele atacó al rival por los costados y sufrió, cuando Gamboa y Guevara lo hicieron por la derecha, así como Oviedo, González y luego el relevo Madrigal por la izquierda.
El amistoso se resolvió con oportunismo. Hubo más movilidad que en el encuentro anterior. La victoria tica fue justa y casi se amplía al final, pero ahí falló la brújula.