
Puntarenas. No hay que llegar primero; hay que saber llegar. El dicho es muy cierto y ayer así lo hizo saber Leonardo Ly, quien anotó el tercer tanto para San Carlos.
Esto le permitió a su equipo rescatar un punto en la gramilla del caliente estadio Miguel Lito Pérez.
Fue al minuto 92 que Ly le arrebató la alegría a la afición porteña, que se hizo presente un miércoles feriado en número importante.
Así de fácil: el partido no se gana hasta el pitazo final y ayer fue claro que el cuadro sancarleño, sin hacer mucho más que las tres anotaciones y alguna que otra llegada, le robó los tres puntos al conjunto dirigido por Rónald Macho Mora.
De hecho, el equipo local fue más en la cancha. Sin embargo, los goles de Diego Brenes, al minuto 21 –recibió una asistencia de Pedro Leal y venció al guardameta Danny Carvajal– Rafael Núñez al 71’ y Michael Ortíz, nueve minutos más tarde, no fueron suficientes para que los chuchequeros sumaran los primeros tres puntos del torneo, en este caso como locales.
De lo que se puede rescatar está que los de casa empezaron ganando con la anotación de Brenes, y que quisieron mantener el control de la pelota cuando hubo empate.
Empero, la ventaja no les duró mucho a los locales. Los norteños emparejaron las acciones gracias a la anotación de Clever Lucas, al 55’, luego de un remate a balón parado tras recibir el servicio de Mario Bello.
Josué Souza se encargó de acercar a San Carlos 10 minutos más tarde, al concretar pase de Lucas.
El mensaje hasta este momento era claro, Puntarenas debía acelerar, pues el visitante no estaba dispuesto a marcharse de la “olla mágica” con las manos vacías.
Al captar la advertencia, los muchachos de Macho Mora se fueron al ataque y a 10 minutos del final vieron recompensado su esfuerzo con la anotación de cabeza que logró el exmorado Maikol Ortiz.
Esto puso a soñar a la afición naranja con un debut victorioso en el naciente Torneo de Invierno.
Pero la ilusión de la fanaticada se quedó en eso debido a que al 92’ Leonardo Ly, también con un testarazo, consiguió el empate que de pronto enfrió el horno del Pacífico.
La cancha, que por momentos abrigó el calor de la afición, terminó escuchando gritos de molestia al no aprovechar la ventaja que debió terminar en suelo naranja.
Puntarenas ya está advertido de que en su campo no será fácil sacar los triunfos, mientras que San Carlos hizo alarde de la fuerza de voluntad necesaria para lavarse la cara y sumar unidades siempre resultan valiosas.