La noche del miércoles 20 de mayo de 1987 cambió la geografía futbolera de Costa Rica.
En el estadio Alejandro Morera Soto, ante Liga Deportiva Alajuelense, el Municipal Puntarenas rompió el tradicional “enmontañamiento” y se llevó el título fuera del Valle Central, por primera vez en la historia de este deporte en el país.
Los porteños completaron un campeonato soñado al mando de Marvin Rodríguez.
De esta manera, el Borrego ganó su sexto título de campeón nacional como técnico en el país –actual récord– y consolidó su leyenda en el arte de hacer monarcas.
A pesar de que los puntarenenses celebraron en aquella noche de mayo de 1987, el cetro corresponde al torneo de 1986.
En aquel entonces, los campeonatos de futbol del país se jugaban por años y no por temporadas.
Para forjar aquella hazaña, los naranjas se dejaron las cuatro vueltas de clasificación y debieron jugar una final ante los manudos al quedar segundos en la pentagonal.
A lo largo de ese año cosecharon 21 victorias, 18 empates, siete caídas, 55 goles a favor, 29 en contra y 60 puntos (más que todos). Su promedio de edad era de 22 años.
Desgraciadamente, este equipo hoy está hundido en la Tercera División.
No se debe confundir con el Puntarenas F. C., un equipo que se le parece pero que no es ese campeón.
Solo otro equipo fuera del Valle Central repitió la hazaña naranja: Liberia Mía, en el Verano 2009 (“nosotros ganamos en una temporada larga, un campeonato de verdad”, aseveró Navarro).
“Fuimos un grupo unido, siempre nos dijimos las cosas de frente y con franqueza”, expresó Leony Flores, goleador con 19 tantos
“Además, siempre tuvimos el apoyo de don Hermes y de la junta directiva, quienes iban a todos los entrenamientos. Don Marvin fue excelente con todos y también fue un gran apoyo”, apuntó Flores.
Si bien los puntarenenses se dejaron la ida (2-1) en casa, la vuelta en el Morera se antojaba una aduana insalvable...
Juan Carlos Díaz marcó el 3-1 (46’) en el global y el acta de campeón quedó lista para la firma, a pesar del gol de Álvaro Solano y de los siete minutos del alargue.
Navarro dice que el tanto de Solano “lo mató” y el último cuarto de hora no lo vio.
Veinticinco años después, Flores declara que se siente “muy orgullo” de ser parte de esa historia puntarenense, aunque con nostalgia por el presente del club.
Díaz sabe que ese gol fue lo mejor que hizo en su carrera. “Cumplí 20 años ese día y ese gol y ese año lo recordaré para siempre”.