Palmares. Oriundos del barrio La Cocaleca de Palmares, hijos de Luis Solórzano y Rosy Chacón; Berny, Bryan y Brandon Solórzano Chacón se criaron en medio de una familia muy futbolera.
Su padre fue el responsable de inyectarles esa pasión por el fútbol, ya que él jugó en Primera División con San Ramón y en la Liga de Ascenso con el Municipal Liberia y Palmares. Los tres hermanos se refieren a él como el principal entrenador que han tenido, ya que es quien les ha enseñado todo lo que saben.
Los hermanos empezaron su andadura en el fútbol jugando mejengas en una plaza que hay frente a su casa; describen que desde niños llevan el fútbol en la mente y que pasaron la mayor parte de su infancia en esa cancha del cantón alajuelense.
“Pasamos siempre jugando y metidos en el fútbol, yo tuve la oportunidad de ir con mi papá a las ligas menores de Carmelita, pues él era el entrenador del infantil, siempre fue mi entrenador en infantil y juvenil y así hasta llegar al alto rendimiento y a Primera División. Bryan empezó en San Ramón y Brandon aquí, en Palmares”, menciona Berny Solórzano, el mayor de los tres hermanos.
En el caso de Bryan, quien hoy tiene 31 años, empezó su carrera en el equipo poeta por una amistad de su papá con un miembro del cuerpo técnico de liga menor. Ahí fue creciendo en categorías hasta llegar a la división de honor, luego de vivir el ascenso con Orlando De León y debutar bajo el mando de Rónald Chaves en la máxima categoría.

Aunque sus hermanos mayores se desempeñan en posiciones ofensivas, Brandon decidió defender la portería. Con 23 años y tres de haber debutado con Palmares en un partido ante Saprissa de Corazón, el guardameta explica por qué decidió decantarse por su posición.
"Desde chiquito la traía. Me acuerdo que tenía un amigo que era portero y siempre me gustó ser como él y entrenaba con él en la misma plaza".
Los dos hermanos mayores estudiaron en la antigua escuela La Cocaleca (hoy escuela Daniel Solórzano), después Berny cursó la secundaria en el Colegio de Palmares y ahora planea ingresar a la universidad, aunque aún no define qué carrera estudiar.
Mientras que Bryan, además del fútbol, sacó una certificación en barbería, negocio que espera iniciar pronto.
El arquero, por su parte, también tiene como meta concluir sus estudios secundarios.
Berny asegura que sus padres no querían que abandonaran los estudios, pero al tratarse de una familia ligada al fútbol, también los han apoyado para que tengan una carrera en este deporte que tanto los apasiona.
“Al final es uno el que toma las decisiones, algunas buenas y otras no, pero ahí están los papás siempre apoyando y en todo lo que nosotros decidimos ellos nos apoyan y sobre todo en esto del fútbol, que a ellos también les encanta, a mi mamá (Rosy Chacón) también que es fiel aficionada a nosotros”.

Berny y Bryan han desarrollado la mayor parte de sus carreras en Primera División, mientras que Brandon ha permanecido siempre en el cuadro palmareño.
El hermano mayor, quien a sus 35 años asegura que seguirá jugando mientras su cuerpo se lo permita y se sienta bien, debutó en Carmelita, pasó por Cartaginés tres años, de ahí dio el salto a Alajuelense, recaló posteriormente en San Carlos, Herediano, Orión y tuvo un paso por el extranjero, con el Platense de Honduras y en el ascenso guatemalteco. Ahora registra cinco torneos vistiendo la casaca de Palmares con un pequeño paréntesis, en el que se fue al Municipal San Ramón.
Berny, en su amplia trayectoria, no ha sido campeón ni de Primera División ni de la Liga de Ascenso, razón por la cual afronta con mayor ilusión esta fase en la que se encuentra.
Bryan, por su parte, pasó a Carmelita tras su paso por San Ramón, donde debutó. Ascendió a la máxima categoría con los verdolagas, se mantuvo por tres años y pasó por Belén, Liberia, Universidad de Costa Rica. Subió a la máxima categoría con San Carlos, equipo que lo tiene a préstamo en Palmares.
Además de su padre, Berny cuenta que varios de los primos de la familia han jugado por cortos lapsos en Primera División, lo que refuerza que se trata de una familia que trae el fútbol en las venas.
Para ellos es especial jugar al mismo tiempo en el equipo de su cantón. Aunque Berny y Bryan ya habían coincidido en Carmelita, es la primera vez que todos visten la misma camiseta.
"Para nosotros es algo muy bonito, es un sueño y una bendición poder hacer lo que nos gusta juntos y sería un sueño ayudar los tres a que el equipo del pueblo que amamos logre llegar a la Primera División, es algo que hace bastantes años no se da y es un equipo que se lo merece, porque la afición que tiene Palmares se merece estar en Primera División", explicó Berny.
Un dato curioso es que, pese a ser todos de un mismo equipo, nunca han estado los tres en el terreno de juego en un partido. Bryan y Berny han jugado juntos en Carmelita y Palmares. De hecho, con frecuencia el volante y el extremo están en una alineación del equipo, pero Brandon es el arquero suplente, pues el titular es César Segura, portero que llegó para este torneo proveniente de Jicaral.
“En algún momento del torneo Berny estuvo lesionado y me tocó jugar con Brandon”, destacó Bryan.
Ellos cuentan que en su tiempo libre se dedican a compartir en familia y ellos tres viven juntos en la casa de sus padres, en el mismo barrio La Cocaleca, frente a esa plaza en la que dieron sus primeros pasos en el fútbol.

La tradición del fútbol en la familia, según recuerda Berny, empezó desde el abuelo paterno.
“Mi abuelo era muy seguidor de Saprissa, muy aficionado, me imagino que de ahí viene el gusto de mi papá por el fútbol, pero en el caso nuestro esta pasión viene desde mi papá, que a nivel familiar fue el primero que juega fútbol en Primera División. De ahí venimos nosotros y varios primos que han andado por ahí en Primera División”, contó Berny.
Su padre Luis Solórzano en la actualidad trabaja en una guardería, donde brinda preparación física a los niños, aunque hace tiempo dejó de dirigir.
Los tres se muestran muy ilusionados como oriundos del cantón por ascender al máximo circuito del fútbol nacional con el equipo de su pueblo.
“Para los tres sería algo diferente, es el lugar donde uno nace y donde toda la vida ha tenido sus amigos y familiares, entonces creo que este sueño de ascender a COFUTPA tiene ese condimento especial y obviamente en mi caso me encantaría ascender y disfrutar ese momento con mis hermanos, mis padres, mi novia y mi hija”, menciona Bryan Solórzano.

Un factor más que hace que estos futbolistas palmareños se ilusionen con lograr el ascenso es por la afición que, aseguran, los acompaña a cualquier cancha.
“La afición ha sido parte fundamental de este equipo, nos alientan donde sea de una manera increíble. Van a donde tengan que ir, sea en Jicaral o donde sea. Para mí es la mejor afición de Segunda División. He visto fotos de afición que van en el ferry todos contentísimos a apoyarnos”, menciona el arquero.
