Esteban Valverde. 5 julio, 2016
Paulo César Wanchope, gerente deportivo, Juan Carlos Rojas, presidente del club, y Evaristo Cornado, miembro de la Junta Directiva del club.
Paulo César Wanchope, gerente deportivo, Juan Carlos Rojas, presidente del club, y Evaristo Cornado, miembro de la Junta Directiva del club.

¿Cómo analiza los pasivos (deudas) que tiene Saprissa?

Esto se trae desde la adquisición de Saprissa (en abril del 2011). Si uno toma los pasivos, el nivel no es despreciable.

Son unos ¢7.000 millones en pasivos contra ¢11.000 millones en activos (bienes y valores propiedad de la institución). ¿Es manejable?

Los pasivos no son bajos y representan una carga importante. El negocio ha evolucionado de tal manera que les hemos podido hacer frente a todos esos pasivos. Todas las obligaciones se han pagado a tiempo. El crecimiento que hemos tenido a nivel de margen operativo nos permite hacerles frente a los pasivos que tenemos.

Aun así, desde hace dos años algunos pasivos no dejan de crecer. ¿Por qué?

Estamos sujetos a asumir la materialización de altísimas contingencias, especialmente con entidades gubernamentales ( deudas a la CCSS o Fodesaf) por periodos no correspondientes a esta administración. En 2012-2013 asumimos $1 millón de Fodesaf y el año pasado, los ¢1.200 millones de la Caja.

¿Por esto recurrieron a préstamos bancarios?

Así es, además de eso también se ha hecho un esfuerzo importante de inversión en el estadio, de $5 millones en los últimos cinco años, porque el estadio estaba en un estado muy malo.

Había un dinero del Mundial Femenino. ¿Cuánto representó en esos $5 millones?

Fueron aproximadamente $800.000.

¿Cuál es el nivel o riesgo de liquidez que tiene el club? Para solicitar préstamos, ponen a responder el estadio.

El estadio es una garantía, son tres y media hectáreas en Tibás, es una muy buena propiedad con muy buena infraestructura. En ningún momento, estamos pensando en un tema de liquidez de esa garantía. No nos hemos atrasado en el crédito.

¿Puede actualizar a cuánto ascienden las deudas?

Eso lo vamos a presentar en la asamblea de accionistas.

¿Cómo irían?

Lo principal que ha pasado son los ¢1.200 millones de la Caja.

¿Cómo es el arreglo de pago por esa cifra con la Caja?

El convenio era a tres años, pero estamos en una negociación para llevarlo a 12 años.

Una deuda importante es la de Bansol. ¿Para qué le pidieron más de ¢1.500 millones?

Ese funcionó como un refinanciamiento para pagar Fodesaf y se pagó a la Caja también. Fueron casi $2,5 millones.

¿Por qué se endeudan en dólares y no en colones?

Todos nuestros contratos de patrocinios son en dólares, el de televisión, el de palcos. Prácticamente, lo único que están en colones son las taquillas, que representan menos de un 20%. Además, las tasas de interés son más competitivas en dólares. No conlleva un gran riesgo cambiario debido a que el 80% de nuestros ingresos son en dólares.

Ustedes le dan un valor económico a la marca Saprissa. ¿Cómo lo hacen?

No voy a entrar en detalle de eso, hay un procedimiento contable con el que los auditores están de acuerdo.

Pero antes no se hacía.

No, antes no estaba.

¿Por qué?

Yo no le podría decir por qué antes las cosas no se hacían, pero antes, los estados financieros de Saprissa eran terribles. Nosotros hemos tratado bajo todas las normas contables aceptables fortalecer los estados financieros.

¿Están interesados en seguir actualizando la marca porque puede ser un ancla importante?

Hay varias anclas, el estadio es importante y la marca también, yo diría que son los dos más importantes que tiene Saprissa.

¿La marca vale lo mismo hoy? Cerca de ¢4.200 millones.

Ahora que entró Deloitte (a auditar), el monto es similar.

¿Cómo se le saca provecho?

El provecho de la marca es el negocio que genera. A nivel de balance, está como un activo y es como que usted me diga: '¿Cómo se le puede sacar provecho al estadio?'. Uno puede tener un terreno que si uno no lo alquila o desarrolla o vende, no genera un dólar aunque valga mucho.

¿Las pérdidas acumuladas, los ¢3.815 millones del 2014, son las pérdidas de 2000-2010?

Precisamente, algunas de esas pérdidas se han ido reduciendo.

¿Cuál es la expectativa de ingresos?

En 2015, esperamos que los ingresos operativos hayan subido a casi ¢5.500 millones, eso representa un incremento de casi un 20%. En el 2016, esperamos que continúe en un 10% más. Esperamos que la utilidad de gestión sea positiva, como ha venido siendo.